martes, 5 de agosto de 2014

Se reedita el disco Charango. Autores Chilenos

Según ha informado el músico Ítalo Pedrotti, productor ejecutivo del disco original, próximamente volverá a estar disponible el CD "Charango. Autores Chilenos" en formato físico y para descarga digital. La primera parte de este artículo es una breve reseña de aquel fonograma, complementada con la lúcida visión de Pedrotti en entrevista exclusiva con TROVA ANDINA.

 
 
Entre septiembre de 2000 y abril de 2001 se grabaron los diecinueve temas de este fonograma producido artísticamente por los músicos Ítalo Pedrotti, Horacio Durán, Pablo López, Freddy Torrealba y Ricardo Aguilera.  Financiado por el "Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura"(FONDART) del Ministerio de Educación de Chile, el disco presenta un panorama abarcador  de más de tres décadas de desarrollo de estilos y formas de tocar y componer en charango en este país.
 
Horacio Durán
 
 
Entre las piezas más conocidas podemos citar Ojito de agua (Cocha) de Adrián Otárola, Rosita de pica, de Héctor Soto, Otoñal, de Ítalo Pedrotti y Ventolera, de Eduardo Carrasco y Hugo Lagos, verdaderos clásicos del repertorio. La otra parte del repertorio está compuesta por piezas más novedosas como Circular, de Pablo López y Fabián Fuentealba, Dos veces septiembre, también de Pablo López, Réquiem para Danilo y su ángel, de Quique Cruz y La cueca del santo, obra de Carlos Cabezas, que ofrecen variados climas musicales que enriquecen el mundo musical del charango.
 
 
Carlos Cabezas
 
 
En cuanto a los intérpretes, la selección ha tratado de tener en cuenta la mayor variedad de artistas y estilos. Los charanguistas presentes en este primer volumen son Ricardo Aguilera, Claudio Araya (de los grupos Huara y Congreso), Carlos Cabezas (de Los Jaivas), Quique Cruz, Horacio Durán  (Inti-Illimani Histórico), Jorge Gajardo (Ballet Folklórico Nacional, BAFONA), Daniel González, Pablo López, Matías Olivos, Ítalo Pedrotti (Entrama), Héctor Soto y Freddy Torrealba.
 
 
Freddy Torrelba
 
 
 
Con exquisito gusto, que va desde la presentación gráfica hasta las grabaciones propiamente dichas, Charango. Autores Chilenos se ha convertido en un hito, proyectando a cada uno de los artistas más allá de sus trabajos individuales mostrando un necesario panorama del instrumento en el país austral. Hoy día se ha hecho necesaria no sólo su reedición sino su ampliación a un segundo volumen con nuevos artistas y obras que verá la luz hacia finales de este año 2014. Esta vez, la edición física estará a cargo del sello Alerce, de destacada trayectoria en Chile, y acorde a estos tiempos, también estará disponible a través de las tiendas digitales i-Tunes, Amazon y Portal Disc.
 
 
 
 
 
 
Ítalo Pedrotti: "Es importante que el charango se exprese en un lenguaje que le es propio"
 
En entrevista con TROVA ANDINA, el talentoso músico chileno nos ofrece su visión acerca del charango en el actual contexto cultural chileno y latinoamericano.
 
 
 
 
 
Ítalo Pedrotti
 
 
 
 
El disco “Charango  Autores Chilenos”, permitió apreciar a diferentes artistas y estilos de composición e interpretación. ¿Qué criterios se han tomado para la selección de los temas y sus intérpretes?

El criterio de selección se basa, por una parte, en la inclusión de piezas musicales  que han formado parte de producciones discográficas editadas con anterioridad y que por si mismas han demostrado su condición de “clásicos” del repertorio charanguístico chileno, en tal caso, dichas composiciones se han vuelto a grabar para así darles vida nuevamente .  Por otra parte, existen también otras consideraciones a la hora de seleccionar el repertorio, como por ejemplo, que se trate de temas instrumentales donde el charango cumpla un rol protagónico. Las obras deben, obviamente, sustentarse desde el punto de vista compositivo. Además se busca que tengan una vinculación con la raíz folklórica-andina-sudamericana, digo esto porque han quedado excluidas composiciones concebidas dentro de estilos demasiado alejados a la tradición charanguística (blues, barroco europeo, rock progresivo, celta, música docta contemporánea o experimental, etc). Otra consideración importante es que el charango se exprese en el lenguaje que le es propio, es decir, que no se confunda con una mandolina, con un cavaquiño, un cuatro venezolano o una guitarra eléctrica, sino más bien que haga gala de los recursos expresivos que lo definen como tal: repiques, trémolos, rasgueos,  apagados, ligados, trinos o tipi, melodías a dos voces, etc.  Con esto no pretendo decir que se trata de restringir el repertorio al mundo del charango tradicional, ya que en ese caso, tendríamos que plagiar a nuestros hermanos bolivianos y peruanos. Más bien  se trata de seguir, desde el punto de vista estético, la huella que aquellos temas clásicos han ido definiendo. En definitiva, al momento de seleccionar el repertorio se busca rescatar aquella síntesis que nuestros propios charanguistas han ido elaborado. Síntesis entre la tradición y la libertad compositiva (formal y armónica) que permite hablar del componente identitario local y de la proyección del llamado estilo mestizo-urbano del charango en nuestro país. 
 
 
 
¿Qué proyección ha tenido el disco desde su primera publicación en 2001 hasta el momento? 


Yo diría que la principal consecuencia de aquel disco es la existencia de un segundo volumen, es decir, la continuidad necesaria.  Al respecto, he detectado que existe una nueva generación de charanguistas-compositores que han desarrollado un interesante trabajo musical inspirado en el primer volumen. Existe también una sensación de haber contribuido a la difusión del instrumento y a la valoración del mismo por su calidad como herramienta artística más que como fetiche turístico.


En Chile no había una tradición en la cual reflejarse, por lo cual los músicos han tenido la libertad de expresarse más allá de determinados estilos, dando por resultado un gran desarrollo artístico de carácter mayoritariamente urbano, el cual incluso se ha “exportado” a otros países de la región. ¿Consideras que hay actualmente características propias (chilenas) en la forma de tocar el charango? En tal caso, ¿cuál ha sido su importancia en el ámbito cultural nacional y regional?

Primero me gustaría redondear una idea que mencioné antes en relación al estilo mestizo-urbano. Este estilo nace en las ciudades andinas y se hace conocido gracias a que durante la década de 1950 el boliviano Mauro Núñez y el peruano Jaime Guardia tienen acceso a publicar discográficamente sus trabajos con el charango. Ambos son referentes de un estilo que tiene sus propias identidades locales definidas muy claramente pero que se unifican por cuanto se plantea como un estilo distinto al campesino-indígena. Posteriormente, en la década siguiente, el boliviano Ernesto Cavour se encargaría de reafirmar una manera de tocar y consolida al charango de cuerdas de nylon afinado en temple natural como el charango de los mestizos andinos. Los charanguistas chilenos reciben entonces fundamentalmente la influencia de los músicos bolivianos y, por lo tanto, su técnica de ejecución (situación similar se da en Argentina ya que Jaime Torres fue discípulo de Mauro Núñez).

Respondiendo ahora tu pregunta, creo que en Chile, si bien la técnica la recibimos principalmente de los bolivianos, tenemos una libertad composicional derivada de nuestra  ausencia de referencias ancestrales andinas directas. Por ejemplo, en Perú el huayno tiene códigos muy claros. Igual cosa sucede en Bolivia con los huaynos tradicionales, sin embargo en Chile, hacemos un ritmo en 2/4 y basta para decir que es un huayno. Armónicamente tampoco tenemos códigos definidos. Sobre estructuras rítmicas reconocibles como “del folklore” superponemos acordes exóticos y creamos nuestra música. Caso claro de esto es el tema “Ventolera” que está en ritmo de 6/8 y que utiliza acordes que no existen en la música de la tradición andina. 

Los procesos de intercambio cultural son muy complejos, siempre van y vuelven y se transforman, no respetan fronteras geo-políticas y se realimentan unos con otros. A veces quisiéramos clasificar todo, pero todo está cambiando a cada momento. Lo que hoy es el norte de Chile hace 150 años era boliviano. Los Inti-Illimani compusieron música inspirados en la música peruana y los peruanos hoy tocan la música de Inti-Illimani. Es muy probable que suceda lo mismo con la música de charango compuesta por chilenos. De hecho, más de un músico argentino me ha dicho que “Charango Autores Chilenos” es considerado una producción discográfica referencial para ellos. En Colombia el charango se ha hecho muy popular gracias a esa producción. 

 
La anunciada—y necesaria—reedición del disco original se verá complementada por un segundo volumen. ¿Qué expectativas tienes acerca de este nuevo fonograma?

Cuando hicimos el volumen uno no existían las redes sociales virtuales y el mundo era distinto, creo que hoy será mucho más fácil la difusión de este disco y podrá llegar a más personas. Es impresionante constatar cuan inmenso es el mundo en torno al charango y su música. Me gustaría que esta iniciativa se copiara en Bolivia, Perú y Argentina.  Un disco de estas características da cuenta de la unidad de los músicos en torno a un instrumento. Yo le pido paciencia y trabajo a quienes en mi país no han podido ser incluidos. Espero poder editar un volumen tres que le de espacio a quienes no pudieron estar presentes hoy.



Has anunciado esta nueva edición a través de Alerce, el sello que se “la jugó” en plena dictadura publicando a artistas prohibidos y generando nuevos movimientos y formas de difusión. ¿Cuál es tu valoración de esta histórica etiqueta chilena?

Sí, la primera edición estuvo a cargo de la transnacional Warner Music y para ellos éramos un pelo de la cola. Tal como tú dices, es un honor poder ser parte de un sello con historia en nuestro país. Los sellos están en crisis y sin embargo Alerce se mantiene en pie apoyando la difusión de música nacional a través de los medios que en nuestros tiempos existen. Ojalá las personas no pirateen este disco y lo compren a través de los canales que el sello dispone. 

Muchas gracias



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