miércoles, 20 de agosto de 2014

Entrevista al conjunto Kollahuara


Kollahuara es un grupo musical surgido en Santiago de Chile en 1971. "Su conjunción chileno-bolivana hizo de Kollahuara uno de los grupos andinos más destacados de la historia musical de nuestro país porque consiguió, quizás como ningún otro, atrapar y luego proyectar las raíces más genuinas de la cultura altiplánica.", según el sitio especializado MúsicaPopular.cl. En esta oportunidad, Juan Silva, director de Kollahuara Chile, una de las dos facciones del conjunto, nos invita a recorrer la rica historia de la agrupación, su obra y su trascendencia






Kollahuara Chile en 2014

(foto: gentileza del Sr. Juan Silva)







P.: El conjunto nace en 1972, pleno apogeo de la “Nueva Canción Chilena”. En esta época había notables grupos de música andina. ¿Cómo ha sido la relación con estos grupos?
R.: Cuando nace Kollahuara había 2 grupos importantes, Quilapayún e Inti Illimani, que en ese momento estaban consolidados dentro del país y comenzaban a proyectarse internacionalmente, por lo cual pasaban la mayor parte del tiempo en viajes por Chile y el extranjero. De hecho, cuando ocurre el Golpe de Estado, ambos estaban en Europa. Por esa razón no tuvimos mayor contacto con ellos, salvo haber coincidido en algunos eventos culturales masivos. Cuando ellos vuelven del exilio en 1988-1989, nuestro grupo no estaba funcionando, por lo cual tampoco pudimos tener algún acercamiento durante ese período. A partir de 2010, año en que nuestro grupo volvió a la actividad pública, no hemos coincidido con esos grupos en ninguna actividad. Para nosotros sería muy grato poder compartir con ellos, en la medida que son nuestros “hermanos mayores”, generacionalmente hablando.
Con el grupo Illapu somos contemporáneos y establecimos una excelente relación, tanto musical como personal, desde el momento en que nos conocimos en la Peña de Los Parra en 1972. Posteriormente, en 1975, ellos llegaron a radicarse en Santiago de Chile provenientes de Antofagasta, y como nuestro grupo ya estaba consolidado en la capital organizamos un concierto juntos para introducirlos en el ámbito del Canto Popular de esta ciudad. Hemos mantenido una buena relación hasta el presente.
               
P.: El primer disco del grupo aparece poco después del golpe de Estado de 1973. ¿Cómo les afectan los acontecimientos de aquel momento? ¿Cómo inciden en la vida artística del país?
R.: Nuestro primer vinilo, grabado en Agosto de 1973, fue el primer disco de música andina publicado en Chile después del Golpe de Estado, en Marzo de 1974, autorizado por el gobierno tras largas gestiones de EMI Odeón ante el Ministerio del Interior. También fue publicado en Argentina, Bolivia, Inglaterra, Francia y Japón.
Dicha publicación coincidió con la reorganización del grupo, previo reemplazo de un integrante que abandonó el país luego del Golpe, y nos respaldó para comenzar el lento, riesgoso y complejo trabajo de ir reabriendo espacios para este tipo de música, tanto en Santiago como en provincias. Empezamos con Universidades y Centros Culturales y luego con los Institutos Binacionales (francés, británico y alemán, inicialmente), quienes se oponían a la insensata prohibición de la música andina y apoyaban la difusión del canto popular latinoamericano. Luego seguimos  con algunos teatros, como el Teatro La Comedia, cuyos miembros disentían con el gobierno militar, y más tarde con las primeras Peñas que se aventuraron a difundir este tipo de música. Considerando que todas nuestras presentaciones eran vigiladas por los organismos de seguridad, nuestro trabajo tuvo que moverse dentro de los límites que dictaba la necesaria autocensura y el sentido común, para no provocar la prohibición definitiva de nuestras presentaciones y perjudicar con ello a todo el movimiento musical que empezaba a rearmarse.
En general, la actividad cultural disidente comenzó a manifestarse tempranamente, una vez superado el shock inicial que duró varios meses, con la gente que eligió quedarse en el país enfrentando todos los riesgos inherentes, y convencida de la necesidad de mantener vigentes los principios y valores de la cultura popular, los que se habían expresado masivamente durante el gobierno de Allende.
 
P.: Superada la absurda prohibición de los instrumentos andinos, asociada al apogeo de la música andina durante el gobierno de Salvador Allende, ¿Cómo sigue la carrera artística de Kollahuara? Cuéntennos sobre viajes y ediciones de discos en el exterior.
R.: En 1975 EMI-Odeón publica nuestro segundo disco en Chile y Argentina, el que difundimos todo ese año y el siguiente, lo que nos permitió seguir agregando nuevos lugares donde mostrar nuestra música, tanto en Santiago como en provincias. En 1977 ya estaba consolidado un movimiento musical que se llamó “Canto Nuevo”, al que habíamos adscrito todos los grupos y solistas que trabajábamos en al país. Ese movimiento estaba respaldado por el Sello discográfico “Alerce” y varios programas de radio que difundían nuestra música.
En febrero de ese año hicimos una gira a Bolivia y tocamos en lugares como el Teatro Municipal de la Paz, la Casa de la Cultura Franz Tamayo, el Aula Magna de la Universidad Mayor San Andrés y en la mítica Peña Naira, de Ernesto Cavour. También nos presentamos en el Teatro Municipal de Cochabamba, donde tuvimos la grata sorpresa de contar entre el público con el quenista suizo Gilbert Favre del trío “Los Jairas” (Cavour, Domínguez y Favre), con quien departimos largamente después del concierto en una reunión en casa de amigos.
En mayo de 1977 lanzamos nuestro tercer disco, ”Llajta”, en un masivo concierto producido por nuestro sello discográfico EMI Odeon, el que también fue publicado en Bolivia.
El resto de ese año nos dedicamos a difundir ese trabajo en Santiago y otras ciudades del país y también a través de varias apariciones en la televisión chilena, en programas como Sábados Gigantes, Magnetoscopio Musical y otros, que comenzaban a atreverse con el Canto Popular (hay varios temas de esa época en YouTube). A fines de ese año grabamos un documental para la Televisión francesa.
 
Video: Chasqui

© Kollahuara

P.: En 1978 se produce la escisión del grupo en dos facciones: una chilena y otra boliviana, que coexisten sin conflicto alguno. ¿Cuáles han sido las vivencias artísticas de Kollahuara a partir de este momento?
R.: La división del grupo en dos facciones ocurre cuando los integrantes bolivianos terminan la universidad y vuelven a su país a ejercer sus profesiones. A partir de ese momento ambos grupos hemos mantenido una permanente y fluida relación, tanto personal como musical, la que se mantiene hasta el presente. Dicha actitud se debe a la gran amistad que ha existido siempre entre los integrantes, y a la irrestricta adhesión al sentido americanista que tiene nuestro grupo, integrado por gente de dos países. Ambos grupos usamos el mismo nombre, sin conflictos legales ni económicos, en la medida que privilegiamos el respeto entre nosotros y la difusión de la cultura popular como meta común, más allá de mezquinos intereses monetarios.
El grupo de Bolivia ha visitado Chile un par de veces y en la segunda de ellas celebramos juntos los 20 años de actividad musical.
 
P.: La obra “Runamanta”, editada en casete por Alerce en 1985 vuelve a reeditarse, esta vez en formato CD. Cuéntennos algo sobre esta grabación.
R.: Cuando iniciamos a fines de 1986 el largo receso que duraría veinticuatro años, el casette “Runamanta”, publicado un año antes, no había sido suficientemente difundido a nivel nacional. Por esta razón, cuando volvimos a la actividad musical en 2010, nos propusimos retomar ese trabajo para recuperar nuestro público de siempre y, a la vez, reinsertar al grupo en los medios de comunicación. Para ello necesitábamos tener ese disco en formato CD, gestión que el sello Alerce no podía realizar en ese momento, por lo cual decidimos volver a grabarlo por nuestra cuenta. Es así que, con la ayuda del Depto. de Medios Audiovisuales de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, entramos de nuevo al estudio y rehicimos cada uno de los temas, con la madurez y la perspectiva de los años transcurridos, lo que le dio a la grabación una impronta de aplomo y serenidad que la distingue claramente de la versión original.
 
P.: Ustedes han visitado brevemente la Argentina—Mendoza y San Juan—hace ya muchos años. ¿Han vuelto al país? ¿Les gustaría tocar aquí?
R.: Efectivamente, en febrero de 1984 visitamos Mendoza y San Juan, coincidiendo con la fiesta de la vendimia y los carnavales, donde nos presentamos en diferentes lugares y medios de comunicación, con una excelente acogida del público. Guardamos de esa gira grandes y bellos recuerdos, sobre todo del cariño de la gente que nos escuchaba con gran interés y respeto. Al parecer por esos años la música andina y latinoamericana no tenía gran difusión en los medios cuyanos, por lo que nuestras canciones provocaban gran curiosidad en la gente, sumado esto a algunos instrumentos que usábamos, como los mohoceños, los quenachos y las grandes zampoñas de 1,60 mts., los que no eran comunes por esos años en grupos similares argentinos.
Aquella vez mucha gente de los medios de comunicación nos recomendó seguir nuestra gira en Buenos Aires pero, por diversas razones, no pudimos hacerlo y eso quedó como una tarea pendiente.
Nos hemos propuesto volver a la Argentina muchas veces, pero ello, desgraciadamente, aún no se ha concretado.
Creo que Buenos Aires es un sueño no cumplido aún por falta de contactos en esa ciudad. Por supuesto que nos gustaría presentarnos allí.
 
P.: El sello EMI ha reeditado algunas antologías en CD formadas con temas de sus tres discos publicados en los años 70, con hermosas versiones de “La mariposa”, “Aguilita voladora”, “Vírgenes del sol” y “Mallku”, por ejemplo. En ellas hay una impronta propia de Kollahuara que los diferencia de otras agrupaciones similares. ¿Cuál ha sido el trabajo de los integrantes del conjunto en ese sentido? ¿Qué influencias artísticas reconocen?
R.: Creo que nuestro sonido proviene de un profundo conocimiento de la música andina, conseguido a través de múltiples viajes y estadías en pueblos y comunidades de Ecuador, Perú, Bolivia, Norte de Argentina y Chile. La música andina nace de los actos cotidianos de los pueblos, del trabajo, de las alegrías y los dolores, de la vida y de la muerte, de la geografía que los contiene, como también de los fenómenos naturales que los tutelan, como la lluvia, el viento o el trueno. En la medida que uno logre adentrarse en ese universo puede entender, aunque sea en parte, el sentido de la expresión musical de pueblos tan sensibles como el aymara y el quechua, y replicar con nuestras interpretaciones y creaciones el espíritu que los anima. Creemos que las palabras claves son amor, admiración y respeto por esas culturas originarias y sus manifestaciones artísticas.
Otros elementos que podrían definir nuestro sonido son el tratamiento de la quena, cargada de sentimiento, la fuerza y la expresividad del rasgueo del charango, la nostalgia de las zampoñas y la sencillez de los arreglos vocales, al servicio de los textos y libres de pirotecnias formales.
En cuanto a las influencias, hay dos grupos que fueron nuestros referentes en los primeros años: Quilapayún por su trabajo vocal e Inti Illimani por su instrumentación, sin embargo luego encontramos nuestro propio camino musical y ya para nuestro disco “Llajta” (1977) teníamos un sonido propio, perfectamente reconocible y distinguible entre nuestros pares.
 
P.: En abril de 1992 se reencuentran los integrantes bolivianos y chilenos de Kollahuara para celebrar los 20 años de vida artística del grupo en Santiago. Cuéntennos cómo ha sido esta celebración.
R.: En febrero de 1992 nuestro director viaja a La Paz y Santa Cruz y les plantea a los integrantes de Bolivia la necesidad de celebrar los 20 años de vida en Santiago de Chile, lugar de fundación del grupo, para conmemorar esa fecha y a la vez mantener vigente el nombre de Kollahuara, considerando que nuestro grupo estaba en receso desde Septiembre de 1986.
De esa manera, los integrantes de Bolivia viajan a fines de Abril a Santiago y durante una semana compartimos gratas reuniones, paseos y ensayos, preparando el concierto que tendría lugar el 29 de Abril de ese año. Dicho evento permitió además reencontrarnos con muchos amigos, chilenos y bolivianos, que eran nuestro público más fiel.
Ambos grupos fuimos juntos a la televisión, la prensa y la radio para promover dicho encuentro, el que resultó todo un éxito, con una sala repleta de nuestros seguidores de tantos años.
Siempre hemos pensado que esa relación fraternal entre ambos grupos responde al amor desinteresado con que todos nos acercamos a esta música, actitud fundada en el respeto por un patrimonio cultural con el que sus creadores, la gente de los pueblos y los campos, comparten generosamente la sabiduría popular.
 
P.: Por último, ¿qué planes artísticos tiene Kollahuara para el futuro cercano? ¿Hay posibilidades de registrar una obra íntegra (cantata, por ejemplo) o acercarse a músicos de otros ritmos como el jazz u otras músicas de proyección folklórica?
R.: Actualmente estamos preparando un manojo de canciones para un nuevo disco, a publicarse en 2015. Dichos temas plantean un necesario equilibrio entre el sonido andino que nos caracterizó en los primeros años y la apertura al repertorio latinoamericano que comenzamos en 1985 con “Runamanta”. Entre esos temas viene una chacarera y un gato, como muestra del profundo amor y reconocimiento del grupo por el folclor argentino, puerta de entrada para muchos de nosotros a la música de la tierra, guiados por el trabajo de figuras señeras a nivel latinoamericano como Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune, Los Chalchaleros, Mercedes Sosa y tantos otros.
Hemos conversado la posibilidad de hacer una obra musical de largo aliento, y aunque barajamos varias temáticas para ella, por el momento no hay nada definido.
Con respecto al acercamiento a otras expresiones musicales, creemos que es algo imprescindible para mantenernos actualizados con respecto a las nuevas tendencias y búsquedas en este ámbito. De hecho, ya hemos incorporado instrumentos como el bajo electrónico, la flauta traversa y el saxo al sonido del grupo, con resultados que aún estamos evaluando. En todo caso, cualquier innovación al respecto debe responder a una necesidad interna de expresión y no a una simple moda, manifestación formal o recurso efectista.
 
Finalmente, queremos agradecer esta entrevista al Cronista Musical Hugo Rodríguez, quien nos ha brindado la posibilidad de comunicarnos a través del blog Trova Andina con los seguidores del folclor andino y el canto popular latinoamericano en la Argentina. Esperamos poder mantener este contacto y, en un futuro cercano, poder visitarlos y entregarles nuestra música y nuestro mensaje de amor y respeto por la cultura popular.
 
Juan Silva

Director Grupo Kollahuara de Chile.


TROVA ANDINA agradece al Sr. Juan Silva y al grupo Kollahuara por el importante testimonio y los materiales gráficos y audiovisuales que componen esta nota.

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