domingo, 25 de mayo de 2014

Inti + Quila en Buenos Aires: Música en la memoria


Dos de los más célebres conjuntos musicales chilenos vuelven a reunirse en el espectáculo “Música en la memoria”, en homenaje a Salvador Allende, Víctor Jara y Pablo Neruda. Inti-Illimani Histórico y Quilapayún tienen identidades bien definidas; aun así es mucho lo que los une: surgen en el segundo lustro de los años 60 difundiendo y recreando la música andina junto a nuevas creaciones, participan activamente de la vida política y cultural durante el gobierno de la Unidad Popular y atraviesan un largo exilio europeo durante el cual realizan nuevas búsquedas estéticas. La conjunción de casi medio siglo musical puede apreciarse en los recitales ofrecidos en Montevideo, Rosario, La Plata y Buenos Aires. A continuación ofrecemos una reseña de lo acontecido en esta última ciudad.

 

 
 

Inti + Quila. Música en la Memoria

Teatro Ópera

Avenida Corrientes 860

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Argentina

Jueves 22 de mayo de 2014

 

A partir de los años 60 del pasado siglo, comienzan a surgir con mucha fuerza nuevas manifestaciones artísticas englobadas bajo los nombres Nueva Canción o Nueva Trova, por citar algunos de los más conocidos. En Sudamérica, la enorme labor de artistas como Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra comienza a ser emulada por nuevas generaciones de músicos. Las características principales de estas nuevas canciones son el rescate de ritmos tradicionales y las cuidadas letras que hacen referencia a la realidad cotidiana del ser humano, lejos de aquellas visiones idílicas “del paisaje y del amor”. Y mientras que en Argentina Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Oscar Matus y Tito Francia, entre otros artistas e intelectuales, suscriben el Nuevo Cancionero, en Chile se van dando las condiciones para el surgimiento de muchos grupos y solistas que tiempo después darán a conocer su arte bajo el rótulo de Nueva Canción Chilena: Víctor Jara, Patricio Manns, los hermanos Isabel y Ángel Parra y los grupos Quilapayún e Inti-Illimani. El estudio del folklore andino y sus instrumentos, la recreación de canciones de otros países latinoamericanos y el surgimiento de un repertorio propio caracterizan el arte de ambos conjuntos.

Guillermo García y Ricardo "Caíto" Venegas
 

América, novia mía, compuesta en 1965 por Patricio Manns para su obra “El sueño americano”, es la canción elegida para dar inicio al espectáculo. Voces e instrumentos recrean, por parte de ambos grupos, uno de los títulos más celebrados del repertorio de Inti-Illimani.  La honda emoción de este tema se funde, tras los aplausos, con los acordes de la tonada potosina El tinku, con el charango solista de Horacio Salinas. Es el primero de los temas que evoca la figura de Víctor Jara (1932 -1973), cantautor y director de teatro de gran trayectoria en la escena cultural chilena y latinoamericana.  Este primer segmento con la participación plena de Inti-Illimani Histórico y Quilapayún se cierra con Simón Bolívar, pasaje de Rubén Lena e Isidro Contreras  cuya interpretación se inspira en la versión del dúo uruguayo Los Olimareños.

Horacio Salinas
 
 


Inti-Illimani Histórico recrea Sensemayá (Canción para matar una culebra), poema de Nicolás Guillén musicalizado por Horacio Salinas. Sonoras palabras de origen africano, habituales en Guillén, cobran vida en la expresiva versión  a través de inspiradas sonoridades. Otra canción que llega desde Cuba es Drume, negrita, de Eliseo Grenet. Grabada por Víctor Jara y Quilapayún en 1968, ha sido recreada por primera vez por Inti-Illimani Histórico en 2010, como parte de su CD “Travesura”, inspirado en temas infantiles. Se destacan los climas logrados por Camilo Salinas en acordeón.


Camilo Salinas
 


La partida, composición instrumental de Víctor Jara, es recreada por ambos grupos, destacándose Fernando Carrasco en charango, Ismael Oddó y Horacio Salinas en guitarras y las quenas de Ricardo Venegas y José Seves. Es precisamente Seves, una de las voces más personales de los Inti, quien recrea con firmeza Polo doliente, compuesta sobre un poema de Aquiles Nazoa (1920 -1976), periodista y poeta venezolano.

 

Fernando Carrasco
 
 


Cándidos, de Eugenio Llona y José Seves, es una ingeniosa obra cuya riqueza radica en el uso de palabras esdrújulas. En tanto Inga, canción popular peruana, nos trae la musicalidad de la nación inca. Un son para Portinari (Guillén – Salinas) es un homenaje al artista plástico paulista Cândido Portinari (1903 -1962),  primer pintor sudamericano en tener una exposición individual en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.  La versión de Inti-Illimani emocionó a Mercedes Sosa al punto de incorporarla a su repertorio.


José Seves
 
 
Siempre he pensado  que el exilio exacerbó hasta la costumbre aquella condición de sentir los espacios territoriales desdibujados en sus límites, casi como si viviéramos el despojo de ataduras tribales  y nacionales, y nuestra verdadera tierra fuera aquella que no existe sino como un espacio poético  y utópico que llevamos en el alma más que en el pasaporte. (1) Las palabras de Horacio Salinas en su libro “La canción en el sombrero” anticipan el espíritu del siguiente tema: El Mercado de Testaccio. Compuesta un domingo de 1980, esta melodía que suena italiana para muchos, sudamericana para otros, es una de las magníficas creaciones que aparecen en el disco “Palimpsesto” (1981). Sin embargo tuvo su mayor difusión a través de un fonograma compartido por dos eximios guitarristas—Paco Peña y John Williams—titulado “Fragmentos de un sueño” (1984).


Lo que más quiero, de Violeta e Isabel Parra, conserva los exquisitos arreglos vocales realizados por Luis Advis en 1971 especialmente para las condiciones de Inti-Illimani. Musicalizado como joropo, el texto de Violeta es vertido con altísima calidad. Fernando Julio (contrabajo) realiza un especial aporte a la musicalidad del conjunto. Esta parte del recital, vibrante y emotiva, se corona con la versión compartida del tema instrumental de Salinas Tatatí, grabado por primera vez en el disco “Autores chilenos” (1971). Su autor recuerda: Linda vida ha tenido “Tatatí”, sobre todo cuando la escuchaba en los instantes previos a la cadena nacional en tiempos de Salvador Allende. (2) Podemos apreciar la versión actual en el siguiente video:


Video: Tatatí
  
Fernando Julio
 
 
 
Continúa Quilapayún con dos obras que no dejan a nadie indiferente: Plegaria a un labrador, una de las composiciones más logradas y profundas de Víctor Jara y Qué dirá el Santo Padre, sirilla de Violeta Parra en homenaje a Julián Grimau, político comunista español ejecutado por la dictadura franquista en 1963. La pasión cede por unos minutos, dando paso a El cigarrito, de Víctor Jara, destacándose como voz solista Ricardo “Caíto” Venegas.
"Caíto" Venegas
 
 

Ismael Oddó es la voz cantante de Tío Caimán (Carlos Francisco Chang Marín), una de las canciones que caracterizan a Quilapayún por su sentido del humor. Contrasta con este tema una de las últimas creaciones de Víctor Jara: Manifiesto, en la que Carlos Quezada asume la voz principal.



Carlos Quezada
 
 


Juana la cubana (Fito Olivares) retoma el ritmo festivo en la voz de Ismael. Pertenece al CD “Solistas”, registrado en 2009 con importantes invitados. De la “Cantata Santa María de Iquique”, de Luis Advis, una de sus canciones más célebres: Vamos, mujer. Una vez más la  genialidad del autor iquiqueño se manifiesta a través de la superposición de voces y vientos como recurso expresivo.

 
Guillermo García
 

Uno de los temas grabados en 1969 en el disco “Basta” está de regreso: se trata de la canción popular mexicana Carabina 30 – 30. Danilo Donoso, integrante de Inti-Illimani Histórico y habitual colaborador de Quilapayún, se destaca en las percusiones.

Danilo Donoso
 
 
Mi patria era sauces, alerces y nieve,

 canelos oscuros, la flor de Pomaire,

 doncella de yeso en azul de los cielos,

 aromos flotando entre viejos volcanes,

 mi patria era sauces, alerces y nieve.
Los versos de Fernando Alegría con música de Eduardo Carrasco, líder histórico de Quilapayún, forman parte de la canción Mi Patria, grabada durante el exilio (1976) evocando con añoranza y ternura la tierra natal.

Video: Mi Patria
 
Eduardo Carrasco
 


Se suman los integrantes de Inti-Illimani Histórico para la interpretación conjunta de Ventolera, tema instrumental de Carrasco y Hugo Lagos, con percusión compartida por Danilo y Hermes Villa Lobos, quien también interpreta con maestría la flauta traversa y la quena.

Hermes Villa Lobos
 
 

Una obra poco conocida a este lado de la Cordillera es la elegía “Canto para una semilla”. Se trata de décimas  a través de las cuales Violeta Parra cuenta parte de su vida. Luis Advis tomó varias de estas décimas y las musicalizó tomando en cuenta las posibilidades interpretativas de Isabel Parra e Inti-Illimani. En la actualidad, “Canto para una semilla” (1972) vive en Chile una etapa de revalorización por parte de nuevos grupos musicales. Inti + Quila nos ofrecen una de sus canciones: La esperanza, que comienza con la voz solista de José Seves.



Video: La esperanza
 

Rubén Escudero

 
Malembe, recreada por Quilapayún a partir de una canción tradicional cubana, da rienda suelta al histrionismo de Ricardo Venegas. Luego ambos grupos vuelven a reunirse para entonar La muralla (N. Guillén – Quilapayún) y El aparecido, de Víctor Jara. Ricardo Venegas y José Seves tocan quenas y Hermes la flauta traversa.

Ricardo Venegas e Ismael Oddó
 
 


En el último tramo del generoso recital podemos disfrutar de la Canción final de la citada Cantata Santa María de Iquique, cuya versión tomada de una copia del master aparecerá próximamente en los formatos de vinilo y disco compacto.  En Samba landó (P. Manns – H. Salinas – J. Seves) cantan José y Horacio. Ismael toca el güiro y Hermes el instrumento conocido como cowbell. Como actuación singular, en la mitad de la canción la música se detiene y todos parecen quedar “congelados”, como en un programa televisivo. Comienza una melodía y retoman los compases de Samba landó, cantada por José y Horacio, sumándose el resto de las voces hacia el final.


Ismael Oddó
 

Como bises, dos temas bien diferentes: el primero, El pueblo unido jamás será vencido (Sergio Ortega y Quilapayún) y el segundo, una sorpresa. Tras el supuesto retiro del escenario, todos los músicos se dirigen hacia el borde del mismo y se paran alineadamente mirando al público para entonar a capella la bellísima creación  de Patricio Manns y Horacio Salinas Palimpsesto. La magnificencia de este tema musical es el broche de oro para un espectáculo inolvidable.
 
 

 
 

Notas

(1)    Horacio Salinas: “La canción y el sombrero (Historia de la música de Inti-Illimani). Editorial Catalonia, Santiago de Chile, 2013

(2)    Op. Cit. Pág. 50

 

Agradecimientos especiales a Silvia Majul, Eduardo Fisicaro y Vicho Cortés

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1 comentario:

  1. Muchas gracias por la reseña. Abrazo Quenero!!

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