(C) 2011 - 2023 Hugo Rodríguez V.

(C) 2011 - 2023 Hugo Rodríguez V. Prohibida la reproducción de textos y fotos originales sin autorización escrita del autor.

sábado, 22 de octubre de 2011

Carlos Zalvidea y Tinenti Trío en el Ciclo “Charangos en Argentina”


Viernes 21 de octubre de  2011
Centro Cultural Unión Ferroviaria
Av. Independencia 2880, Ciudad de Buenos Aires

         Continuando los festejos por el  Décimo Aniversario de este ciclo, la organización Charango Argentina ha realizado su LXXVIII recital. En esta ocasión, el evento fue dedicado a los instrumentistas chilenos Héctor Soto y Horacio Durán, de quienes se realizó una breve semblanza  artística.
         La primera parte del concierto es para los charanguistas que participan en la Escuela Taller de Artes y Artesanías Folklóricas de Morón (ETAARF): los alumnos avanzados se presentan en el escenario coordinados por Viviana Piñeiro y Adriana Lubiz, una de las organizadoras del ciclo.  En esta parte del recital, titulada “Espacio de práctica instrumental Entrecuerdas”, el colectivo musical nos deleita con hermosas obras de Susana Gómez, Gabriel Redín (“No dejes de reír”, un hermoso taquirari que todos cantan de manera armónica y prolija), y Víctor Jara. Del recordado músico chileno el tema elegido es nada menos que La partida, tocado en charangos, guitarra y acompañados en quenas por los artistas invitados Omar González y Ana Orueta. La Escuela Taller, donde se enseñan otras disciplinas músicales y de artesanías textiles, es una magnífica iniciativa que ojalá sea replicada en otros municipios.  Su director, Bernardo di Vruno, recibió el clásico premio “Mulita” que entrega Charango Argentino a los artistas y promotores artísticos destacados en esta disciplina.
Parte del colectivo musical ETAARF

         Mientras se preparaba el siguiente charanguista, la pareja de baile integrada por Víctor Rodríguez y Ailén López recreó para el numeroso público presente una cueca del valle de Cochabamba (Bolivia) al son de Alfredo Coca, quien, desde una grabación, interpretaba el tema Claveles Rojos (de M. E. Coronel).

        La segunda parte del recital se abre con la actuación de Carlos Zalvidea, prestigioso intérprete de guitarra desde los 14 años, quien abrazó al charango recientemente (año 2005), estudiando con los maestros Patricio Sullivan y Adriana Lubiz. Don Carlos nos propone escuchar sus versiones de las zambas Viene clareando (Segundo Aredes) y El Antigal (Ariel Petrocelli), esta última un verdadero hallazgo en charango.

Las chacareras La humilde (de Julián Antonio Díaz), muy difundida en las cuerdas de don Atahualpa Yupanqui y La Telesita , son recreadas con sentimiento y prolijidad. La Telesita  es el nombre con que se conoció a Telésfora Castillo (o Santillán), joven santiagueña conocida por su gusto por la danza y que murió quemada en la segunda mitad del siglo XIX. Luego de su muerte, las creencias populares preservaron su memoria de manera legendaria*. La música ha sido recopilada por Andrés Chazarreta.  Como corolario de una breve pero emotiva presentación, don Zalvidea vuelve a emocionarnos con bailecitos: Sirviñaco (Jaime Dávalos / Eduardo Falú), Una lágrima (motivo popular) y la más que célebre Viva Jujuy de Rafael Rossi.  Los acompañantes de Carlos Zalvidea no se quedan atrás en méritos: Luis Pérez (bombo) y Adriana Lubiz (guitarra), quienes son también parte de la organización de Charango Argentino, se lucen con sus respectivos instrumentos. Posteriormente, la propia Adriana entrega a don Carlos su mercedio premio "Mulita".
Carlos Zalvidea (centro) junto a Luis Pérez y Adriana Lubiz


Carlos Zalvidea recibe el premio "Mulita" de manos de Adriana Lubiz

         El segundo intervalo está a cargo del dúo Minulén (Claudio y Celeste), quienes recrean con mucho arte una danza nacional.
Pareja de baile "Minulén"

         Llega uno de los momentos más esperados: la presentación de Tinenti Trío, integrado por Paula Muñoz (voz y accesorios), Viviana Piñeiro (ronroco, charango, guitarra y accesorios) y Damián Ranieri (ronroco, charango, guitarra y accesorios). Este tercero se formó en agosto de 2009 y viene recorriendo diferentes escenarios metropolitanos con gran audiencia.
Tinenti Trío
         Tinenti nos ofrece un recorrido por la música argentina y latinoamericana que se inicia en nuestro país con varios temas de interés, como la chacarera de Jorge Fandermole Coplas para la tejedora, que parece compuesta para la hermosa voz de Paula. Bajo el sauce solo constituye un hermoso rescate de la zamba de Manuel José Castilla y Rolando Valladares. Rolando, apodado “El chivo”, era el hermano de la reconocida folklorista Leda Valladares, aunque su obra es menos conocida pero no por ello menos interesante. En cambio, el tema Como el viento, de Federico Barletti resulta menos atractivo que el resto del repertorio.


Tinenti Trío:  Viviana Piñeiro (cuerdas)

Tinenti Trío: Paula Muñoz (voz y accesorios)

         El dúo autoral Raúl Orozco y Fernando Barrientos, que desde 2003 viene demostrando extraordinario talento, está presente en la tonada Vidita agua, que homenajea al recordado compositor mendocino Félix Dardo Palorma. Desde Chile, la preciosa canción La jardinera, de Violeta Parra, otro de los puntos más altos en la voz de Paula. Viviana se luce en guitarra, charango y ronroco y se muestra feliz ante la encendida respuesta del público. Damián se luce en cuerdas y en los arreglos de todas las canciones. El tímido, de Raúl Carnota, es un tema donde la conjunción de voces y cuerdas posee la delicadeza de una pieza de orfebrería.

Video: La jardinera, de Violeta Parra
(por gentileza de Tinenti Trío)

Tinenti Trío

Tinenti Trío: Damián Ranieri (cuerdas)

         Brasil está presente en dos canciones, a través de las cuales Paula demuestra una excelente dicción del idioma portugués. La primera es Chega de saudade, que posee música de Antonio Carlos Jobim y letra de Vinícius de Moraes, un clásico de clásicos que cuenta en esta oportunidad con una hermosa digitación en la guitarra de Damián Ranieri. Además de esta bellísima bossa nova, Tinenti Trío nos regala su versión de Lua, lua, lua, lua, una sencilla pero emotiva canción del prestigioso cantautor Caetano Veloso, quien la grabó por primera vez para su disco Jóia en 1975.

Tinenti Trío: Paula Muñoz (voz y accesorios, der.) junto a Viviana Piñeiro

Video: El tímido, de Raúl Carnota
(por gentileza de Tinenti Trío)
         El tema que cierra el recital es tan inesperado como emotivo: Preguntá vos, chacarera, de Miguel Condomí, padre de la cantante Verónica, detenido-desaparecido en el año 1976. Esta chacarera, que expresa su honda preocupación por la poca justicia social, está en “sintonía” con los manifiestos de los movimientos musicales y literarios que comenzaron a florecer a partir de los años 60 en nuestro continente, como el Nuevo cancionero:

No sé ni cómo has nacido
pero sí sé para qué:
has nacido chacarera
para averiguar por qué

Por qué si la tierra es madre
de la gente por igual
algunos poseen tanto
y otros sólo su penar.


Tinenti Trío

         Si bien el tiempo transcurrido durante toda la jornada artística era más que generoso, no hubo oportunidad de escuchar un bis de Tinenti Trío, esta agrupación que va marcando caminos, sustentada no sólo en sus amplios conocimientos técnicos y estéticos, sino también en una manera de expresarse que, como lo evidencia este concierto, tiene una cálida acogida en el público seguidor de músicas y poesías muy alejadas de la mediocridad que nos ofrecen a diario los medios de (in)comunicación.

Agradecimientos especiales a Adriana Lubiz y a Tinenti Trío

 
Más información:

Charango Argentino: www.charangoargentino.com.ar
Escuela Taller de Artes y Artesanías Folklóricas de Morón: Caseros 555, Haedo Norte, provincia de Buenos Aires

Tinenti Trío: tinentitrio@gmail.com 
                    www.myspace.com/tinenti




* Información tomada de Wikipedia

sábado, 15 de octubre de 2011

Adriana Lubiz y Mitimaes en la Quinta Noche de Charanguistas

Espacio Tucumán
Suipacha 140, Buenos Aires
Viernes 14 de octubre de 2011

         Como viene sucediendo desde hace unos meses, la Noche de Charanguistas—que va convirtiéndose en “cita obligada” para los amantes de este instrumento—nos sorprende con importantes artistas y novedades. Patricio Sullivan, uno de los anfitriones del evento, comienza interpretando una obra propia, Nocturno, con una estructura interesante, que por momentos nos trae reminiscencias de valses y algunos ritmos de nuestro folklore. Se suma Juan Pablo Gau, su compañero artístico (ambos son integrantes del grupo “Charangoentrío”) para ofrecernos su interpretación de Subida, una de las más célebres creaciones de Ernesto Cavour. Para finalizar esta presentación, una linda versión de Tarantella, pieza anónima del siglo XVIII popularizada por el conjunto chileno Inti-Illimani, que esta vez se fusiona con un fragmento del Trío para violín, laúd y bajo continuo del genial Antonio Vivaldi (1678-1741).  


Patricio Sullivan (charango) y Juan Pablo Gau (guitarra)

Video: Tarantella (Patricio Sullivan - Juan Gau)
(por gentileza de Noche de Charanguistas)


La segunda parte tiene como protagonista a Adriana Lubiz, docente e instrumentista de charango, miembro fundador del grupo “Abya Yala” y organizadora del ciclo “Charango Argentino”, que también se realiza en Buenos Aires. Esta vez se presenta acompañada del tecladista Nicolás Kamien. El dúo forma una asombrosa unidad musical que recuerda a los precursores Jaime Torres y Ariel Ramírez en tan singular y exquisita combinación de instrumentos. En el primer tema, una pieza del músico boliviano Donato Espinoza titulada Yungas, Adriana nos demuestra su gran destreza en la interpretación del charango, siguiendo con melodías de nuestro folklore latinoamericano: Punay, de Atahualpa Yupanqui y Renacimiento, hermosa zamba de Kamien, con algunos tramos lentos muy bien logrados, dan cuenta del gran nivel de ambos músicos. En tanto, la hermosa e introspectiva pieza Otoñal, cuyo autor es el charanguista trasandino Ítalo Pedrotti, nos transporta mágicamente a hermosas latitudes andinas a través de su melodía. Como si fuera poco el enorme talento desplegado hasta aquí, se suma a Adriana y Nicolás la Banda de Sikuris de la Costa (Fabio, Pablo y Matías) para ejecutar una creación de Luzmila Carpio: Inti Llay. Para cerrar, una increíble melodía de Jorge Milchberg: Tusuy. Adriana y Nicolás, hacia el final del tema, sorprenden al sumarse con sus propias zampoñas a la Banda de Sikuris.


Adriana Lubiz

Adriana y Banda de Sikuris de la Costa

Video: Dúo Lúbiz-Kamien - Punay (Atahualpa Yupanqui) 
 (Gentileza "Noche de Charanguistas")
El tramo final y de mayor duración de la noche es para el mítico grupo Mitimaes, formado en 1979, al que muchos conocimos como participante de grabaciones de León Gieco. El nombre del grupo proviene de la lengua quechua y significa “Venidos de otro lugar”. Mitimaes, con una gran vocación docente, lleva su arte a escuelas, cárceles y hospitales. Entre 1986 y 2005 publicaron cuatro fonogramas. El último se titula Wipala.
Mitimaes: Fernando Cáceres, Lalo y Rafael Pérez Lazarte
Mitimaes

Mitimaes realiza un gran despliegue de instrumentos de vientos y cuerdas para ofrecernos hermosos temas, como un popurrí de bailecitos que incluye el famoso Viva Jujuy, recopilado por Rafael Rossi. Raúl Bustamante y Nelson Orellana se destacan en la interpretación de quenas y zampoñas. Llega el turno del taquirari, hermoso ritmo cuya riqueza cultural emociona. La experiencia musical de Mitimaes también abreva de ritmos de países hermanos: en algunos temas de origen boliviano se nota la influencia de grupos como Savia Andina, en cuyas interpretaciones hay interesantes arreglos de cuerdas. En tanto, para los ritmos ecuatorianos aparece el rondador, prequeña zampoña típica de ese país, que utiliza dos escalas pentatónicas: se utiliza especialmente para ejecutar el ritmo “sanjuanito”, en el cual se luce Orellana. En tanto, Fernando Cáceres nos devela la mandolina, instrumento de cuatro cuerdas dobles desarrollado hacia 1700. El grupo demuestra un excelente conocimiento de las melodías del Ecuador.
Fernando Cáceres (mandolina) y Lalo (bajo)


Mitimaes

La tijera, tema peruano de ritmo muy marcado, tocado a dos quenas, mandolina y percusión, recuerda el motivo de “morenada”. Rafael Pérez Lazarte, guitarrista y vocero de Mitimaes y los invitados Agustín Tomas en percusión y “Lalo” en bajo, aportan su gran conocimiento de esta variedad de ritmos sudamericanos. Para bailar la cueca hacen su entrada Víctor Rodríguez y Ailén López,  integrantes del ballet “Aires de mi Tierra”, mientras que en la saya se luce un dúo femenino que con su juventud y belleza completa el cuadro musical propuesto por Mitimaes. A una excelente sikuriada le sigue el famoso tema de Illapu Baila, caporal, interpretado con dos zampoñas, charango, guitarra y percusión. En la segunda parte del tema aparecen quena y güiro, ejecutados por Bustamante y Orellana.
Víctor y Ailen, del ballet "Aires de mi Tierra"


Bailando la saya

Ante una falla en el sistema de sonido, los músicos proponen una tarkeada, ejecutando este instrumento de viento llamado tarka. Para el pueblo aimara, la tarkeada simboliza la fiesta principal del trabajo concluido y también los festejos del carnaval. Siguiendo en Bolivia, otra melodía del repertorio del grupo savia Andina: Lloroncito, sencilla y emotiva, en tanto La diablada, con gran instrumentación que incluye percusiones, vientos y cuerdas, es un cierre “a toda orquesta”. Cabe destacar la asistencia al evento de importantes personalidades vinculadas al quehacer musical como Hugo Alcaraz, Jorge “Chiquito” Rodríguez y Tomás Lipán.
Raúl Bustamante (quena) y Nelson Orellana (zampoña o sikus)


Tarkeada por Mitimaes

Mitimaes


Video: "Lejanías" por Mitimaes
(por gentileza de "Noche de Charanguistas")


Programación musical y coordinación de auditorio: Rodolfo Zerdá
Sonido: Horacio Salazar
Sonidista de Mitimaes: Juan Pablo

Agradecemos especialmente a Juan Pablo Gau y Patricio Sullivan


Más información:



martes, 13 de septiembre de 2011

Cuarta Noche de Charanguistas

Espacio Tucumán
Suipacha 140, Ciudad de Buenos Aires
Viernes 9 de septiembre de 2011



         El ciclo “Noche de Charanguistas”, que se lleva a cabo los segundos viernes de cada mes, se ha convertido en un referente ineludible para poder acercarse a las sonoridades de este noble instrumento en Buenos Aires. El gran trabajo que realizan Patricio Sullivan y Juan Pablo Gau no sólo en la producción sino también en la presentación del evento merece el mayor de los reconocimientos. La calidad de los artistas que se presentan en el escenario de Espacio Tucumán está fuera de discusión, reafirmando las opiniones que compartiéramos desde la primera velada de este año.



Patricio y Juan abren el espectáculo una vez más con obras variadas e interesantes: desde un tema del brasileño Pixinguinha, donde el charango se emparenta con el cavaquinho, pequeño instrumento de cuerdas, o una creación del propio Pato: Su niñez me dio motivo, dedicada a su pequeña hija, hasta el más conocido Camino a Potosí, del músico trasandino Freddy Torrealba. La guitarra de Juan Pablo, lejos de ser un instrumento secundario, complementa elocuentemente las sonoridades del charango.




La presentación de un grupo femenino genera expectativa. Se trata de Hasta otro día, integrado por Ximena Antonio (guitarra y voz), Ángeles Filgueira Risso (charango) y Elisa Vuksanovic (violonchelo). La combinación de instrumentos de cuerda nos deleita con sonoridades tan poco habituales como exquisitas. Un recorrido por el folklore regional nos acerca la Zamba para la viuda, de Gustavo “Cuchi” Leguizamón y la chacarera La vieja, de Mazzanti y los hermanos Díaz. A la vivacidad del charango se contrapone cierto tono melancólico del cello, lo que le da un aire distinguido a las versiones de este maravilloso trío. El tema de la película francesa Amélie, de Yann Tiersen nos confirma las primeras impresiones, hay en “Hasta otro día” solidez y frescura en la interpretación de las melodías. Hay también un tema propio, que lleva el mismo título del grupo, Hasta otro día, en ritmo de carnavalito, que dice “Desde que te conocí te hiciste dueño de mí”. Una obra de gran belleza  donde el charango tiene protagonismo que se acentúa en el final, más intensamente. Antes de despedirse, las chicas nos deleitan con la cueca de Leguizamón y Castilla La arenosa, otro acierto en el repertorio. Ya estamos a la espera de nuevas presentaciones de este trío que dará mucho que hablar por su excelente nivel artístico.

Grupo Hasta otro Día: Elisa (cello), Ángeles (charango) y Ximena (guitarra)

Video: "Zamba de la viuda" por "Hasta otro día"
(por gentileza de "Noche de Charanguistas")

 

A continuación se presenta el multiinstrumentista Gustavo Patiño, bonaerense de nacimiento pero con gran arraigo en el interior del país. Ha vivido en la provincia de Jujuy, donde se nutrió de las sonoridades norteñas y andinas y actualmente reside en Córdoba. Su versatilidad en el conocimiento e interpretación de diferentes ritmos e instrumentos le permite alternar, por ejemplo, entre un takirari, una cueca y un joropo con total naturalidad y sin que se aprecie un “salto” abrupto entre un tema y otro. Jujuy de blanco es un tema que habla sencillamente de de la naturaleza, mientras que Escondido en mi país tiene implícita otra clave literaria. Pero Gustavo apenas comienza el tema y lo funde con una nueva chacarera: Tiempo de cambios. En la interpretación de estos temas, Patiño ejecuta sikus, charango, una singular guitarra sin caja y un instrumento de vientos llamado moxeño, que aparece a partir de la canción Escultor de sueños, que evoca sonoridades de la música celta, mixturada con la andina. Patiño evidencia una gran capacidad de crear climas a través de la música. Jonatan Vargas se luce en teclados, llegando a imitar las sonoridades del acordeón en algunos temas. La Danza de las estrellas es un huayno que también aporta reminiscencias de músicas europeas, interpretado exquisitamente con vientos y violín. Tonada para Remedios, de Willy Alfaro, permite un toque de humor: cuando le acercan al músico un vasito de vino, éste agradece a “Marcelina”, la protagonista de la canción. Franco Paredes aporta la singular sonoridad del bajo en el acompañamiento de todos los temas.


Gustavo Patiño con su singular guitarra



Video: Gustavo Patiño
(por gentileza de "Noche de Charanguistas")

Ejecutando el moxeño

Gustavo Patiño posee una increíble energía, que le permite tocar y bailar en el escenario, alternando instrumentos y danzas varias. El humor continúa a través del gato El mishterioso (sic) interpretado con la vivacidad que permite el violín. El recital de Patiño se convierte también en una completa clase de folklore andino: en la anteada Sarahuayco nos presenta al instrumento que da nombre al ritmo: la anata o tarka. Por otra parte, la ocarina, cuyo sonido imita el trino de los pájaros, crea un clima que evoca la naturaleza con todo su verdor. En los carnavalitos, el charango marca el ritmo junto a las percusiones de Emanuel “Manu” Paredes. Otro personaje que aparece es El chaski (mensajero de la vida) bajo el ritmo “calambeado”, mientras que el Tinku Por los caminos nos presenta la historia de “un peregrino de la soledad”.


Tocando el violín. Detrás: "Manu" Paredes (batería) y Franco Paredes (bajo)


Con su tarka o antara

Para el cierre se suman a Gustavo y sus músicos el charango de Patricio y la guitarra de Juan Pablo: un popurrí de bailecitos que incluye Viva Jujuy, de Rafael Rossi y El picaflor. El cierre es a todo ritmo con el huayno boliviano Salake, coreado por todo el público.

Con su charango. A su izquierda: "Joni" Vargas (teclados)


Con Patricio y Juan, un cierre a todo ritmo


Programación musical y coordinación de auditorio: Rodolfo Zerdá
Sonido: Horacio Salazar

Agradecemos especialmente a Juan Pablo Gau y Patricio Sullivan
        
Más información:


Gustavo Patiño: musicodelviento@yahoo.com.ar






lunes, 12 de septiembre de 2011

Recital de Oscar Miranda

Jueves 08/09/2011
Sala “Osvaldo Pugliese”
Centro Cultural de la Cooperación
Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires


        
         En materia de expresiones artísticas, los gustos y opiniones suelen ser diversos. Intentar aplicar axiomas en el análisis de estas manifestaciones sería tan aventurado como inútil, dada la libertad que todo artista posee para crear e interpretar sus obras. No obstante, para llegar a ser un verdadero artista popular no basta con el conocimiento técnico; se puede llegar a dominar un instrumento musical a la perfección, pero ello no basta para transmitir al oyente las motivaciones que han despertado esas obras en su gestación. Una de las claves que algunos compositores olvidan es que la música popular está sustentada en el inconsciente colectivo, en aquellos saberes populares que afloran ante la escucha de canciones y melodías—aun novedosas—ya que el público reconoce las expresiones que son parte de su identidad. El cantautor Víctor Jara decía: “Debemos ascender hacia el pueblo, y no pensar que estamos descendiendo hasta él. Nuestro trabajo consiste en darle lo que le pertenece—sus raíces culturales—y los medios con que satisfacer el hambre de expresión cultural…” (1)


Motiva estas reflexiones la reciente presentación en Buenos Aires del charanguista Oscar Miranda, nacido en Guaymallén (Mendoza) de ancestros norteños: su mamá nació en Tupiza (Bolivia) y su padre en la provincia de Jujuy. Oscar es un músico autodidacta, intuitivo pero a su vez profundo conocedor de los ritmos populares argentinos. Posee, a través de su arte, dos grandes virtudes: emocionar y entretener: durante el recital es imposible abstraerse—siquiera ligeramente—ya que sus hermosas creaciones generan una atención permanente, un interés (y hasta podríamos decir una avidez) por lo que va a venir. Secundado por excelentes músicos, Miranda nos presenta una serie de obras propias—muchas de ellas aun inéditas—que de alguna manera representan un viaje por buena parte de la Argentina. El primer tema, Flor del ceibo, es una danza basada en la leyenda guaraní de la indiecita Anahí, y hace referencia a nuestra flor nacional; otro ritmo nuestro, el malambo, aparece en la obra Hermano ranquel, donde se destacan las percusiones de Juanjo Bravo y la guitarra de Martín Pérez. Como hemos dicho, son melodías que se disfrutan a pleno, en un recital muy ameno. La zamba Guaymallén nos trae los recuerdos de infancia de Oscar, en una zona de viñas y montañas.  En los ritmos del noroeste se luce el excelente vientista Juan Pablo Álvarez: en el huayno Sara Huasi se destaca el sikus o zampoña con interesantes efectos de eco, así como una marcada percusión.

http://www.youtube.com/watch?v=NtgOaYUJQrY  (Enlace al video de "Cordillera")

Juan Pablo Álvarez, Martín Pérez y Oscar Miranda



La vidala Ranchos lejanos rememora los viajes de Oscar por todo el país. Según nos cuenta el propio autor e intérprete, decidió darle un final de chaya que representa la esperanza de una vida mejor a aquellos humildes moradores. Esta melodía reafirma el concepto de otras creaciones de Miranda: en ningún momento cae en la monotonía, deleitando al público con ricas composiciones; la danza Parque de los Andes, donde sólo se escucha su charango, nos acerca interesantes arpegios. La banda musical vuelve a tocar a pleno en el huayno  Puente del Inca, que comienza con un solo de bajo, ejecutado por Agustín Flores Muñoz, y donde vuelven a lucirse las zampoñas. Entre zambas y chacareras vamos llegando al final del espectáculo: el huayno-canción Cordillera con un excelente desempeño de charango, sikus y toyos, evoca las vivencias de esta región con sonoridades bien definidas. En tanto, el carnavalito Chaskis en gira rememora las actuaciones de Oscar con el mítico grupo dirigido por Rodolfo Dalera. A sus integrantes los define como “mensajeros de la música”, jugando con el significado del antiguo vocablo y la agrupación citada.  Ya estamos a la espera de nuevas presentaciones de Oscar Miranda y su grupo, para seguir recreando la riqueza de nuestra música de raíz folklórica y especialmente andina.

Todo el grupo. A la derecha:Juanjo Bravo y Agustín Flores Muñoz



(1)     Joan Jara: “Víctor Jara, un canto truncado” (Ediciones B, 1999, Barcelona, España)



Agradecimientos especiales a Agustina Ortiz

Más información: