miércoles, 25 de mayo de 2011

Ricardo Chazarreta y el legado de Yupanqui

       La enorme impronta que dejó don Atahualpa Yupanqui (1908-1992) puede apreciarse no sólo en la gran cantidad de grabaciones que podemos disfrutar, sino también en el sentir de nuevas generaciones de músicos. Durante las primeras décadas del siglo XX,  se hizo hincapié en la difusión de las músicas nativas, aun cuando no se acuñaba el término folklore, buscando una identidad en una época de grandes cambios sociales. Los payadores aportaron su arte en las primeras grabaciones fonográficas y tiempo después lo harían famosos dúos como el de Gardel y Razzano. Atahualpa recién graba su primer disco en 1936, dando origen a una esmerada labor de composición en letra y música, pero también de rescate folklórico recorriendo buena parte del país.
            La importancia de la obra de Yupanqui reside no sólo en la variedad de ritmos que recrea en su guitarra sino también en la poesía de sus letras, que no se ciñe a la “tradición” de reflejar idílicas visiones del hombre y la mujer del campo, sino, por el contrario, reflejar al ser humano corriente, en sus luchas cotidianas, sus esperanzas, sus alegrías y sus penas. De alguna forma se anticipa al movimiento surgido en los años ’60, denominado “Nuevo cancionero”, que propone una renovación de los contenidos de las canciones de raíz folklórica. Yupanqui compone de forma espontánea, compartiendo la realidad de la gente. De esta forma, los profundos sentimientos que afloran en su obra se arraigan en el propio pueblo, que los asimila como propios y los recrea con la misma espontaneidad que su autor.
            

Ricardo Chazarreta, egresado del Conservatorio “Alberto Ginastera” de Morón (Buenos Aires) es uno de los grandes intérpretes de la obra de don Atahualpa. Durante su concierto, cerrar los ojos es escuchar la guitarra del maestro, su obra totalmente vigente y actualizada en canto y melodía vivos. “La del campo” es una hermosa obra instrumental compuesta por Nenette, la esposa de Yupanqui, bajo el seudónimo de Pablo del Cerro. Otra obra del repertorio del recordado cantautor es Yo quiero un caballo negro,composición propia que grabó en 1971 en Francia y que es poco conocida aun. Ricardo recrea esta obra con gran sentimiento. La Zamba del arribeño, de Néstor Soria y Juan Falú está a tono con el estilo elegido para el recital, mientras que los Tres bailecitos, entre los que se incluye el popular Sirviñaco, de Jaime Dávalos y Eduardo Falú nos permiten apreciar los ritmos del norte en la guitarra y el canto de Ricardo.  Un recital un poco breve, que alienta a una nueva presentación, más duradera, para disfrutar a pleno el legado de Yupanqui y  el arte contemporáneo de uno de sus más fieles intérpretes.

Recital de Ricardo Chazarreta
Sábado 21/05/2011 en "La Grieta"
José Murias 318, Haedo, partido de Morón (Bs. Aires)



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