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sábado, 19 de noviembre de 2011

Presentación del CD “Raíces Incas. Lo mejor”



Viernes 18 de noviembre de 2011
Sociedad Distribuidora de Diarios, Revistas y Afines
Avenida Belgrano 1732, Ciudad de Buenos Aires


Bajo el título de música andina conocemos una serie de ritmos y expresiones originadas cerca de los Andes sudamericanos, en una amplia región que estuvo dominada por los Incas (sudeste de Colombia, sierras de Ecuador, región andina peruana, occidente de Bolivia y norte de Chile y Argentina). Allí se han desarrollado aerófonos como la quena, las zampoñas o sikus, la antara y, tras la llegada de los españoles, el charango, una adaptación de la mandolina  o la vihuela según las versiones.  En tanto, el bombo legüero, originario de la provincia de Santiago del Estero, se extendió ampliamente en el acompañamiento de percusión para las melodías generadas en las mencionadas cuerdas y vientos. También la guitarra de origen español se sumó a los nobles instrumentos que hemos mencionado.



El cantautor Víctor Heredia, poniéndose en la piel de los pueblos prehispánicos sometidos, y refiriéndose a su cultura, se pregunta, en su obra “Taki Ongoy”: ¿Qué hubiéramos sido, si hubiéramos podido ser en toda nuestra plenitud?  Queda latiendo el interrogante, aunque tenemos algunos indicios de su arquitectura, su alfarería y su música. Respecto a esta última, los registros fonográficos ayudaron a difundir en todo el mundo los maravillosos sonidos del altiplano, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, permitiéndonos apreciar a grupos y solistas de Chile, Bolivia y Ecuador sobre todo. En Argentina, el arte del charanguista Jaime Torres y su gente y algunos conjuntos precursores hicieron un gran aporte en este sentido.
Raíces Incas: Hernán Pagola (izq.) y Chiquito Rodríguez

Raíces Incas se forma en 1977 en Buenos Aires y triunfa en el prestigioso Festival Nacional de Folklore de Cosquín (Córdoba). Inmediatamente, el sello RCA Víctor les propone firmar contrato para grabar una serie de discos que recorrerán buena parte del mundo, desde “Cae la noche, sopla el viento…” , (1978) y “De la raíz al fruto” (1982) hasta “Andes soul” (1999), que cierra la primera etapa creativa del grupo. A las grandes presentaciones de Raíces Incas por toda la Argentina se suma una gran gira por 55 ciudades de Japón en 1983 y grabaciones junto a importantes artistas como Carlos Di Fulvio y el dúo uruguayo Washington Carrasco y Cristina Fernández.

Tras la reunificación del grupo en 2010, la compañía Sony Music (heredera del catálogo RCA) le propone a Jorge Luis Rodríguez, líder de la agrupación, la publicación de una antología con dieciséis temas que conllevaron una difícil decisión de rescatar tan sólo una parte de la obra. Así aparece este disco compacto “Raíces Incas. Lo mejor”  que comentamos en esta página no bien estuvo a la venta en nuestro país. Hubo que ser pacientes pero finalmente llegó la hora de la presentación en la ciudad porteña, a pocas cuadras del Congreso de la Nación.

Gabriel Magariños (izq.) y Hernán Pagola


Tras una simpática presentación, el conjunto da inicio al recital con la bellísima Warmiwawa, creación de Jorge “Chiquito” Rodríguez que posee una inusual fuerza expresiva conjugada por vientos y percusiones.  En tanto el tema Flor de la leña, de Ángel “Kelo” Palacios, recuerda las vivencias en aquella enorme y exitosa gira por Japón.  La obra Volverás, del recordado músico boliviano William Centellas, tocada a dos charangos, es una de las melodías más interesantes del repertorio de Raíces Incas. Por su parte, Casarjeta (“Quiéreme, pues” en castellano) , huayno popular de Bolivia, es otra de las obras que recuerda las actuaciones en el lejano Oriente.

Raíces Incas

Una de las características distintivas de este conjunto es la inclusión de importantes obras argentinas, tanto de creación propia como adaptaciones de clásicos de nuestro folklore. Tal es el caso de Antiguo dueño de flechas , que compusieran Félix Luna (letra) y Ariel Ramírez (música) para la voz excepcional de Mercedes Sosa en 1972. Raíces Incas la grabó en su tercer LP “De la raíz al fruto”, emulando con vientos y percusiones la potente versión cantada por la Negra junto al grupo Los Arroyeños.  Diálogos con el viento es una obra de Hernán Pagola, compuesta en aquella época aciaga para el país (finales de los 70), mientras que Mi pueblo azul, composición de tranquila y honda belleza, está dedicada a Chuquis, el pueblo riojano recostado sobre el Cerro Velasco donde nació Ramón Navarro, que posee singulares bellezas naturales. Para la interpretación de la melodía, Chiquito Rodríguez interpreta la antara, aerófono de una sola hilera de cañas, originario de la región selvática peruana.



Chola cuencana es una linda melodía que los integrantes de Raíces Incas escucharon en Japón, interpretada por un grupo musical similar y decidieron incorporarla a su repertorio.  En cuanto a otras obras de autores argentinos, podemos nombrar exquisitas versiones de Merceditas (Sixto Ríos) y Kilómetro 11 (Constante Aguer y Mario del Tránsito Cocomarola), compuestas originalmente bajo el ritmo de chamamé. En el video adjunto podemos disfrutar de estas interpretaciones.
Video: Merceditas / Kilómetro 11
(c) Trova Andina y Raíces Incas


Otro acierto es una increíble adaptación del vals Puentecito de mi río (Diego Canale, Antonio Tormo y Buenaventura Luna) recordado por muchas versiones de calidad. En este caso, el gran talento de Rodríguez y sus músicos logran transportar a los instrumentos andinos la belleza de la composición original. Casi llegando al final, la chacarera Cuando muere el angelito (Eugenio Inchausti – Marcelo Ferreyra) demuestra una vez más la versatilidad del grupo en adaptar e interpretar obras del vasto repertorio de raíz folklórica que poseemos en nuestro país. Cierra el recital un tema muy conocido pero de difícil ejecución como El cóndor pasa, compuesto por el peruano Daniel Alomía Robles a principios del siglo pasado para una obra integral que no ha sido conocida en su totalidad. Raíces Incas aporta todo su conocimiento musical para llevarnos a los Andes peruanos a través de su intensa y emotiva versión.




Como bis, una simpática Cueca del violín “sin violín”, al decir de los propios artistas, tocada con vientos, cuerdas y percusión, cuyo autor es Fernando Mato. Un lindo cierre esperando nuevas presentaciones de Raíces Incas en todo el país.

Integrantes:
Daniel Navarro (charango)
Gabriel Magariños (guitarra, vientos, percusión)
Hernán Pagola (charango, bombo, vientos)
Gustavo Burke (charango, guitarra)
Jorge Luis “Chiquito” Rodríguez (dirección musical, vientos, cuerdas)

Más información:
Facebook: Raíces Incas

miércoles, 10 de agosto de 2011

Raíces Incas: Lo Mejor




RCA / Sony Music 8869 793347 2 (Formato CD)
Edición argentina

            Mientras que en países vecinos como Bolivia y Chile la música de raíz andina se desarrollaba incorporando nuevas temáticas a partir de los años 60, en Argentina eran pocas las posibilidades de disfrutar de este repertorio por agrupaciones locales, sobre todo lejos del noroeste de nuestro país. Raíces Incas, agrupación nacida en 1977 por iniciativa del músico y luthier Jorge Luis “Chiquito” Rodríguez, vino a ocupar un espacio importante dentro del folklore nacional. De esta forma, ha realizado un gran aporte con el sonido de sikus, zampoñas, charango, moxeños, guitarra y percusiones, sumando a lo mejor de la ancestral cultura andina, versiones en estos nobles instrumentos de clásicos de nuestra música.
            Raíces Incas debutó en el Festival de La Falda (provincia de Córdoba), firmando poco después un contrato discográfico con el prestigioso sello RCA. En 1978 aparece su primer disco: “Cae la noche, sopla el viento…”; al año siguiente el grupo realiza una gran gira por toda la Argentina. En tanto, Japón los escucha en el año 1983, cuando ya habían publicado tres discos más, consagrándose en buena parte del mundo. De regreso al país, participan en la grabación de un álbum del dúo uruguayo Washington Carrasco y Cristina Fernández, recordándose de aquellas sesiones el excelente tema “Somos la sal del mundo”. En 1984, tras la edición del LP “Música de los Andes”, el grupo finaliza una primera etapa, dejando de actuar y grabar hasta 1999, cuando aparece el disco “Andes soul”.
            Después de siete años de inactividad, Raíces Incas vuelve a reunirse para deleite el numeroso público admirador de la música andina. Acompaña a Carlos Di Fulvio en el espectáculo “De la Patagonia a la Puna”, retomando definitivamente la actividad artística en 2010, presentándose en el ciclo “Charango Argentino”. Este año pudimos disfrutarlos en el Espacio Tucumán, dentro del espectáculo “Noche de charanguistas” (ver reseña en este mismo blog).
            Para comenzar a hacer justicia con la (no tan) breve y fructífera labor de esta agrupación nacional, el sello donde grabaron la mayor parte de sus melodías y canciones publica una selección de sus discos, versiones que aparecen por primera vez en disco compacto. Si bien consideramos que las antologías no son la forma óptima de disfrutar la labor de los artistas, al menos podemos tomar contacto con parte de una época de esplendor de Raíces Incas en esta selección hecha por el propio director del grupo, “Chiquito” Rodríguez. El disco hace honor al título elegido, ya que el repertorio “no tiene desperdicio”, como se dice coloquialmente. Comienza el fonograma con el tema Cuando muere el angelito, de Eugenio Inchausti y Marcelo Ferreyra, versión instrumental que rememora la versión cantada por Mercedes Sosa. Warmiwawa y Romance de viento y quena, ambas pertenecientes a su primer disco, explotan al máximo las virtudes del grupo (vientos, percusiones y cuerdas). En la citada Warmiwawa y en Artesano del viento, se nota el arte—como luthier, autor e intérprete –de Jorge Rodríguez, profundo conocedor de las sonoridades de las cañas andinas. El sonido “autóctono”, o bien lo que marca la “argentinidad” de estas interpretaciones, está acentuado por la excelente utilización del bombo.
            A la tranquilidad sugerida por Mi pueblo azul, creación del recordado artista riojano Ramón Navarro le sigue la intensidad de Chola cuencana, donde vuelven a notarse las particulares virtudes de Raíces Incas. Es también una de las pocas versiones cantadas.  También hay lugar para versiones de melodías compuestas originalmente para otras instrumentaciones: el clásico Puentecito de mi río, de Buenaventura Luna, Diego Canales y Antonio Tormo, en una interpretación muy pintoresca y los chamamés Merceditas y Kilómetro 11. Son canciones que emocionan porque están presentes en el corazón del pueblo argentino, ya forman parte de nuestro acervo cultural.
            El charango se luce especialmente en el tema Volverás, del recordado autor e intérprete boliviano William Ernesto Centellas (1945-2009). Perú está presente en esta selección a través del “infaltable” “El cóndor pasa”, de Daniel Alomía Robles, cuya coautoría la contraportada del CD atribuye erróneamente a Jorge Milchberg y Manuel Clavero, siendo éstos en todo caso arregladores o versionistas de aquella obra, que forma parte de una zarzuela compuesta en 1913. El ritmo se denomina cashua, es similar al huayno, y la letra original está escrita en idioma quechua. A todo esto cabe agregar que ésta es una hermosa versión, ejecutada impecablemente, como todo el resto del repertorio del disco. Otro de los temas que se destacan es “Agüita de Phutiña”, motivo tradicional boliviano de gran belleza.