(C) 2011 - 2023 Hugo Rodríguez V.

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domingo, 13 de abril de 2014

Charangos en Argentina inaugura su ciclo 2014


Nico Artaza Trío, María Laura Caballero y el conjunto Raíces Incas son los protagonistas del primer concierto de la temporada.




Charango Argentino presenta

“Charangos en Argentina”

Centro Nacional de la Música

México 564

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Viernes 11 de abril de 2014

 

Charango Argentino organiza desde el año 2001 diferentes actividades relacionadas con la difusión de este instrumento de origen andino. Una de ellas es el ciclo de conciertos que se realiza mensualmente en el Centro Nacional de la Música. Adriana Lubiz, charanguista y docente de música, forma parte de la organización y es la encargada de dar la bienvenida al público presente. Con su habitual simpatía presenta al primer conjunto que tocará esta noche: Nico Artaza Trío.

Nicolás Artaza Segovia
 
 
Nicolás Artaza Segovia nació en 1989 en Parque Patricios, Ciudad de Buenos Aires. Comenzó a estudiar charango a sus diez años. Ha cursado estudios en la Escuela Nacional de Música “Juan Pedro Esnaola” y actualmente continúa sus estudios con los maestros David Bedoya (cuatro) y Roberto Calvo (guitarra), a la vez que cursa el Profesorado en el Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla”.  Nicolás ofrece conciertos en calidad de solista,  como integrante de la Orquesta Argentina de Charangos, dirigida por Rolando Goldman, y con Nico Artaza Trío, la formación que hoy abre el Ciclo 2014.
Mario Effting
 
 
 
La primera obra está interpretada por Nicolás Artaza en calidad de solista. Se trata de una adaptación propia para charango del Preludio de la Suite para laúd en Mi mayor BWV 1006 de Johann Sebastian Bach (1685 -1750).  Una pieza de más de cinco minutos de duración en la que Artaza  exhibe el mérito de interpretarla sin partitura alguna, aunque en algún momento evidencia en su ejecución las dificultades propias de una obra compleja.
Juan Cruz Donati
 
En los temas siguientes se suman Mario Effting en bajo y Juan Cruz Donati en percusiones, generando interesantes climas en la ejecución de melodías de raíz folklórica. La primera de ellas es la bella zamba La humilde, de Oscar Valles y Julián Antonio Díaz, compuesta en 1963. Le sigue un huayno sin título aun, de autoría del propio Nicolás y un joropo que también le pertenece, A mi negra, que a nuestro juicio constituye el tema más interesante del repertorio interpretado. Mario Effting potencia  a través del bajo las peculiares cadencias de este ritmo venezolano, que cierra la primera actuación de este concierto.



Luis Pérez presenta a la segunda artista de la noche: se trata de María Laura Caballero,  nacida en 1976 en General Pico (La Pampa) y criada en Pehuajó (provincia de Buenos Aires). María Laura ha egresado como Profesora de Guitarra del Conservatorio de Música de Pehuajó y como Profesora Superior de Música Folklórica –especialidad Charango en el Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla”. Desde 1996 desarrolla su actividad docente y actúa como solista. Ha publicado dos discos: “Charango, dímelo tú” (Edición independiente, año 2010) y el muy reciente “Desde la misma huella” (Epsa Music), que presentará el 25 de abril en esta ciudad. A los méritos de la artista cabe destacar su participación en la citada Orquesta Argentina de Charangos.

María Laura Caballero


Comenzamos a deleitarnos con la Cueca del arenal, de Jaime Dávalos y Eduardo Falú, en hermosa ejecución.  El huayno La vicuñita, una de las creaciones más célebres de Antonio Pantoja, nos permite disfrutar de otra faceta del arte de María Laura: el canto.  La acompañan Silvio Fraga en guitarra y Mariana Mariñelarena en percusión, dos músicos que con su talento se suman a las cuidadas ejecuciones en charango y canto de María Laura.

M. Mariñelarena
 
 
Zonko querido (“Corazón querido”), chacarera doble trunca de Pepe Núñez y Juan Falú es, para la artista “una charla con el propio corazón”. Desde la misma huella, versión instrumental de la obra de Suma Paz y Oscar Alem es un aporte importantísimo a la música de la región pampeana. Mariana logra delicados matices en la percusión.
Silvio Fraga
 
El bailecito (Oscar Valles y Andrés Chazarreta, 1973) y Cuando nada te debía (Andrés Chazarreta, 1937) poseen el encanto del folklore norteño, muy bien interpretados en voz y en charango. Como bis, una de las obras grabadas por Caballero en su primer CD: el célebre Carnavalito del duende, de Manuel José Castilla y Gustavo “Cuchi” Leguizamón.



Tras un breve receso, Carlos Ochoa presenta al grupo que cerrará el espectáculo. Creado en Buena Vista, Buenos Aires, Raíces Incas  comienza su trayectoria artística en 1977. Su triunfo en el prestigioso Festival Nacional de Folklore de Cosquín les permite acceder a un contrato discográfico con el sello RCA Víctor. Su primer LP, “Cae la noche, sopla el viento…” (1978) se publica en 28 países. A sus presentaciones por toda la Argentina se suman giras por otros países de la región. En 1983 se presentan en 55 ciudades del Japón, y graban con importantes artistas nacionales. En 1999 graban su último disco de esta primera etapa. En 2010 el conjunto se reunifica, grabando el CD “Mi pueblo azul” de manera independiente. En 2011 aparece una antología de su primera etapa titulada “Lo mejor de Raíces Incas” (RCA / Sony Music), que presenta con éxito en noviembre de 2011 en Buenos Aires.

Jorge Luis Rodríguez

La actuación comienza con la bellísima Warmiwawa, un clásico de su repertorio, creado por Jorge Luis “Chiquito” Rodríguez, director de Raíces Incas. La fuerza interpretativa de esta creación contrasta con la sugerente melancolía del pasacalle Cae la noche, sopla el viento, de Alfredo Derobertis.
El arriero, del mítico maestro boliviano Mauro Núñez Cáceres (1902 -1973) permite el lucimiento solista de Daniel Navarro a través de una ejecución límpida, detallista. Pronto se suma Jorgelina Rodríguez, artista invitada, para tocar una obra de Navarro junto a su creador, en charango y ronroco. Se trata del tema Charango triste, dedicado a la memoria del padre de Daniel.
Daniel Navarro y Jorgelina Rodríguez
 
La fiesta del regreso, de Gabriel Magariños, destaca el dúo de sikus del propio Gabriel y de Hernán Pagola, quien también tiene a su cargo las percusiones en buena parte de las obras. Una brillante adaptación para instrumentos andinos de la zamba Viene clareando (Segundo Aredes  y Atahualpa Yupanqui) demuestra una vez más el altísimo nivel artístico del conjunto. Comienzan Chiquito y Daniel en guitarra y  charango, respectivamente, y luego se suma el dúo de quenas de Hernán y Gabriel.
Gabriel Magariños
 
 
Contigo quiero estar es un estreno. Creada por Victoria Rodríguez, compositora y cantante, hija de Chiquito residente en Italia. Pagola y Magariños tocan sikus a dúo, Chiquito la guitarra y Navarro el guitarrón, mientras que Gustavo Burke tiene a su cargo la percusión, en este caso a través de los dos bombos característicos del grupo. Al igual que en otras versiones, el conjunto se destaca por la excelente sonoridad de los vientos y las cuerdas, en precisas ejecuciones. Se pone de manifiesto la dedicada elaboración de cada uno de los arreglos.
Gustavo Burke
 
El takirari La sombra del nogal, de Jorge Luis Rodríguez está inspirado en la madera de un nogal de Chuquis, La Rioja, a partir de cuya madera fue realizado uno de los charangos que utiliza Raíces Incas. En esta oportunidad Gabriel Magariños toca la guitarra y Gustavo Burke las maracas. Le sigue otro clásico del grupo, Casarjeta, “Quiéreme, pues” en idioma quechua. Se trata de un huayno ritual que comienza con un solo de charango de Daniel Navarro. Chiquito ejecuta toques de bombo y sikus a la vez.
Hernán Pagola
 
 
La fiesta andina finaliza con una linda ejecución de El cóndor pasa, de Daniel Alomía Robles (1871 – 1942), compositor y musicólogo peruano. La parte de la obra más conocida, en ritmo cashua, forma parte de una zarzuela del mismo nombre. Chiquito es solista de quena junto al acompañamiento del resto del grupo, en un broche de oro para el final de este primer concierto del ciclo 2014.
 
 
Agradecimientos especiales:
A cada uno de los músicos participantes
A Adriana Lubiz, Luis Pérez, Carlos Ochoa y Jorge Luis “Chiquito” Rodríguez
 
Enlaces:
 
 
 

miércoles, 9 de abril de 2014

Inti + Quila en Uruguay y Argentina


Los emblemáticos conjuntos chilenos Quilapayún e Inti- Illimani Histórico se presentarán en mayo próximo, renovando el vínculo que los reunió a partir de 2005 en celebrados recitales. El espectáculo de este año se presenta como "Canto homenaje a los símbolos de la libertad chilena: Salvador Allende, Pablo Neruda y Víctor Jara".

 
 
 
Nacidos el segundo lustro de los años 60, Inti-Illimani y Quilapayún son dos de los grupos más renombrados de su país. A partir de la música tradicional andina, ambas agrupaciones crearon sus propios repertorios, matizados con temáticas sociales que sustentaron el movimiento de la Nueva Canción Chilena. Apoyaron al gobierno de Salvador Allende y llevaron su arte más allá de las fronteras de nuestro continente. Su compromiso social y político les valió el exilio, período en el cual cada conjunto desarrolló otras variantes artísticas sin perder la esencia e identidad.
 
Quilapayún junto a Juan Palomino
 
 

El regreso a Chile se produce en los 90. Años después, y tras algunos conflictos con antiguos miembros de cada uno de los grupos, se reconfigura Quilapayún, dirigido por su histórico líder Eduardo Carrasco y los Inti conforman dos grupos: Inti-Illimani, dirigido por Jorge y Marcelo Coulón, e Inti-Illimani Histórico, liderado por Horacio Salinas. En el próximo mes de mayo, este grupo junto a Quilapayún reeditará el histórico concierto brindado en 2005 en Buenos Aires, sumando nuevas versiones a su exitoso repertorio tan celebrado por su público en estas latitudes.

Horacio Salinas, líder de Inti-Illimani Histórico

20-may MONTEVIDEO TEATRO METRO
    San José 1211
    Tel. 2902 2017 Int. 11 -12 -18
    www.teatrometro.com
     
21-may ROSARIO TEATRO EL CÍRCULO
    Laprida 1223 / 35
    Tel. (0341) 424-5349 / 448- 3784
    www.teatro-elcirculo.com.ar/
     
22-may BUENOS AIRES TEATRO ÓPERA
20:30 hs   Av. Corrientes 860
    www.ticketek.com.ar
     
23-may LA PLATA TEATRO MUNICIPAL COLISEO PODESTÁ
    Calle 10 N° 733
    Tel. (0221) 424-8457
    www.coliseopodesta.laplata.gov.ar/
     
 

sábado, 22 de marzo de 2014

Quilapayún recupera master de la Cantata Santa María de Iquique


Compuesta por Luis Advis, la Cantata Popular “Santa María de Iquique” es una de las obras más relevantes de la música popular chilena. Grabada en 1970 por el grupo Quilapayún, no tardó en trascender las fronteras de Chile, siendo publicada y representada en varios países de América y Europa. Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, los militares allanaron la sede del sello DICAP (perteneciente a las Juventudes Comunistas de Chile) destruyendo todo el material existente, incluyendo la cinta matriz de la Cantata. El hallazgo de una copia de aquella cinta, que se encuentra en excelente estado, permitirá reeditar esta creación en las condiciones técnicas  en que había sido registrada originalmente.


Valioso hallazgo

A través de la red social Facebook, Quilapayún cuenta que el hallazgo de la cinta se debe a Maritza Las Heras, quien se desempeñara como bailarina del Ballet Folklórico Pucará. Por aquellos años, su director era Ricardo Palma Rojas, quien ha tenido una fructífera relación con el mundo musical chileno. En 1960, Palma formó parte del conjunto folklórico Cuncumén, que integraban también Víctor Jara y Rolando Alarcón. Unos años después crea el Ballet Pucará, que innova incorporando tradiciones de los pueblos originarios al mundo de la danza. En la década siguiente, más precisamente en 1971, el ballet estrena su versión coreográfica de la Cantata Santa María de Iquique a partir de la grabación original, preservando de esta forma la copia que hoy ve la luz.

“La combinación de Luís Advis en la letra, Quilapayún en la música y Pucará en la danza, fue un absoluto golpe a los defensores de las tradiciones nacionales que atrincherados en el academicismo obtuso veían con pavor el fortalecimiento de la cultura popular .Eran álgidos años de experimentación en el arte, la sociedad, la política y en todos los terrenos. La cantidad de actividades culturales que se realizaban podría llenar páginas de elogios y críticas. El país bullía.” (1)

Imagen de la caja que contiene la cinta recuperada
(Foto: Facebook Quilapayún)
 
 
Génesis de la Cantata
Luis Advis Vitaglich (1935 -2004) nació en la ciudad de Iquique, al norte de Chile. Licenciado en Filosofía en la Universidad de Chile, Advis ejerció como docente y escribió textos especializados en esta disciplina, aunque su labor más reconocida es como compositor musical. Ha sido discípulo de Gustavo Becerra-Schmidt (1925 -2010), uno de los creadores más prolíficos de su país. Admirador de Richard Wager, Advis sentía un gran aprecio por la música docta. Entre sus composiciones pueden citarse los Cinco preludios para piano (1960), Divertimento para piano y quinteto de vientos (1964) y Rin y cueca para piano y soprano (1976). El interés del compositor nortino por la música popular comenzó a despertar al tomar contacto con las creaciones de Patricio Manns, Violeta Parra y otros artistas que comenzaban a dar forma a lo que se conocerá posteriormente como Nueva Canción Chilena.
“En los primeros meses de 1968, como resultado de un largo viaje por Iquique y sus alrededores, Luis Advis escribió un conjunto de 20 poemas (…) que hablaban de sus vivencias y recuerdos de su ciudad natal, de su visión de la pampa, del mar, de los paisajes precordilleranos, y de algunos acontecimientos históricos”, rememora Eduardo Carrasco en su libro “Quilapayún. La revolución y las estrellas” (2) . A finales del mismo año, Advis presencia un recital de Quilapayún y queda admirado por la calidad de la ejecución de los instrumentos andinos, además de la fuerza interpretativa de cada uno de sus integrantes. Considera, desde ese momento, que se trata del grupo musical que mejor podrá recrear la obra en la que venía trabajando: la Cantata Popular Santa María de Iquique.
 
 
 
La matanza de Iquique
A comienzos del siglo XX el capitalismo mostraba su lado más oscuro: la explotación del obrero que trabajaba por una mínima paga, cobrada en bonos, en duras tareas: tal el caso de los trabajadores forestales en el Chaco santafesino (Argentina), los recolectores de frutas en Centroamérica y el Caribe y los obreros del salitre en los territorios de Tarapacá y Antofagasta, en el norte chileno. La concentración de poder por parte de los patrones dejaba prácticamente indefensa a la clase obrera que, sin embargo, comenzaba a reclamar mejores condiciones de vida.
La huelga iniciada el 10 de diciembre de 1907 reunió en el puerto de Iquique a miles de trabajadores, quienes exigían la intervención del gobierno a fin de mediar en el conflicto con los patrones salitreros. Once días después, se calcula que eran más de 10.000 los obreros en huelga en Iquique. El gobierno nacional, presidido por Pedro Montt , ordenó a los obreros regresar a sus labores, decretando el estado de sitio. A pesar de las tensiones, los dirigentes insistieron en dialogar con las autoridades, pero fueron acribillados sin piedad por los soldados liderados por el general Roberto Silva Renard. Mujeres y niños también cayeron abatidos por las balas. Y aunque no hay cifras exactas, se estima que fueron cerca de 2.200 víctimas de la matanza.
 






Manifestación obrera en Iquique, antes de la matanza
  
 

Escribiendo la historia
Si la historia la escriben los que ganan,
 eso quiere decir que hay otra historia:
 la verdadera historia,
 quien quiera oír que oiga.(3)
Litto Nebbia
 
 
Advis basó su obra en la escasa bibliografía disponible hasta ese momento, especialmente en el libro Reseña histórica de Tarapacá. Sabiendo el número de campamentos salitreros, el compositor calcula la cantidad de obreros  que laboraban en Iquique, a su vez que va estructurando la obra en dieciocho partes: dos pregones, un preludio, cinco relatos, tres interludios y siete canciones, cuya musicalización varía según la intensidad dramática de la narración.
Muchos son los méritos de Advis relativos a la creación de esta obra: en primer lugar, rescatar un hecho histórico omitido deliberadamente de la historia oficial chilena, revelando la ignominia sufrida por los trabajadores nortinos en aquella época. En segundo lugar, si bien Advis no parecía demostrar interés por la militancia política activa, su obra cala profundo en el amplio espectro de las fuerzas progresistas del momento: los grandes cambios llevados a cabo por el gobierno de la Unidad Popular permitían avizorar nuevos horizontes para quienes históricamente habían sido dejados de lado por los gobernantes. Y el espíritu libertario que surge de la Cantata encuentra en las nuevas generaciones una identificación con los  desafíos que están en marcha.  Desde el punto de vista estilístico, la obra abre nuevos cánones: sintetiza una estructura heredada  de géneros cultos con instrumentos y ritmos de la música popular, dando por resultado una creación que recorrerá buena parte del mundo a través del grupo Quilapayún.
 
Juan Palomino y Quilapayún interpretan la Cantata en Buenos Aires
(foto: Archivo Trova Andina)

Dictadura y después
El cruento golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende comenzó el 11 de septiembre de 1973 con el bombardeo al Palacio de la Moneda. Pocos días después, el cantautor y dramaturgo Víctor Jara moría asesinado en el Estadio Chile y la sede del sello DICAP era allanada por los militares, destruyendo la mayoría de las matrices. Ángel Parra es detenido y llevado al campo clandestino de detención de Chacabuco, aunque posteriormente es liberado y parte al exilio.
En Europa, los músicos exiliados reeditan sus obras a partir de copias en cintas y en discos de vinilo. La Cantata ve la luz en una nueva grabación con algunos textos cambiados, pero prevalece la versión original, que finalmente es reeditada en CD a principios de los 90, a partir de copias rescatadas. Sin embargo, el reciente hallazgo posibilitará escuchar la obra con un sonido muy superior.
El pensamiento obtuso de quienes usurparon el poder pretendió silenciar el sonido de una época, pero sus acciones tuvieron consecuencias muy diferentes a las deseadas. El asesinato de Víctor Jara incentivó el interés por conocer su obra en casi todo el mundo; por su parte, los artistas exiliados (los hermanos Parra, Patricio Manns, Inti-Illimani y Quilapayún, entre muchos otros) se dieron a conocer en las más variadas latitudes. Y mientras el recuerdo de los dictadores es cada vez más difuso, el espíritu de la Nueva Canción Chilena sigue sorprendiendo con una riqueza y lucidez extraordinarias. La edición chilena de la revista Rolling Stone de abril de 2008 sitúa en el cuarto lugar de Los cincuenta mejores discos chilenos a la obra imperecedera de Luis Advis y Quilapayún.  Sólo resta esperar la publicación de esta edición mejorada, que probablemente se edite en versión doble, vinilo y CD.
 
 
 
 
Video: "El renacer de la Cantata"
Tras el hallazgo de una copia del máster de la Cantata Santa María hace una semana, los integrantes de Quilapayún se juntaron el miércoles pasado en la casa de Eduardo Carrasco, para escuchar luego de cuatro décadas, el sonido original de esta obra única de la música chilena.

(Publicado por gentileza del portal http://www.zariri.com/)


Citas:
(1)    Nota de  Evelin Cáceres en el blog “Ballet Folklórico de Chile Pucará” http://cantatasantamariadeiquique.blogspot.com.ar/2007/01/blog-post_21.html
(2)   “Quilapayún.La revolución y las estrellas” (Historia y fotografías) por Eduardo Carrasco Pirard. Segunda edición. RIL Editores, Santiago de Chile, 2003.
(3)   Versos de la canción “Quien quiera oir que oiga”, del cantautor rosarino Litto Nebbia. Forma parte de la música de la película “Evita. Quien quiera oir que oiga” (1984) dirigida por Eduardo Mignogna  y protagonizada por Flavia Palmiero.
 
 

martes, 17 de diciembre de 2013

Orquesta Argentina de Charangos en Espacio Tucumán


 

Noche de Charanguistas

Espacio Tucumán

Suipacha 140

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Viernes 13 de diciembre de 2013

 

Surgido a semejanza de la vihuela, la mandolina o el timple, el charango es un instrumento andino cuyas primeras referencias lo sitúan en los siglos XVI o XVII. El músico e investigador chileno Héctor Soto intenta develar algunas incógnitas sobre el origen y la historia del charango—de gran importancia en las culturas quechua y aymara—a través de un interesante ensayo publicado en la red. En este artículo, Soto plantea: "La real identidad del charango está por develarse.  Es una tarea pendiente que hemos dejado los viejos cultores a las nuevas generaciones de charanguistas e investigadores.” (1)

Durante la segunda mitad del siglo XX, el charango adquiere una renovada popularidad a raíz de las grabaciones fonográficas y los movimientos de la nueva canción cuyos cultores estudian y potencian las sonoridades del instrumento a través de nuevas creaciones. En Argentina, el músico Jaime Torres, discípulo del maestro boliviano Mauro Núñez, se convierte en indiscutido referente del instrumento por largos años. A partir de esa senda precursora, además de otras corrientes provenientes de países vecinos, el charango es “descubierto” y revalorado por nuevas generaciones que sin atarse a prejuicio alguno experimentan y crean melodías y canciones llevando al instrumento a los más altos niveles de  creación e interpretación.

El ciclo Noche de Charanguistas nace en 2011 por idea de Patricio Sullivan y Juan Gau, quienes reciben el apoyo entusiasta de Roberto Zerdá y Espacio Tucumán. En sus tres años de vida, esta iniciativa ha contado con la presencia de importantes músicos de todo el país e incluso se ha proyectado internacionalmente a través de conciertos en las ciudades europeas de París y Bruselas. Cerrando la temporada 2013, Noche de Charanguistas vuelve a deleitarnos con artistas de gran nivel.

Charangoentrío
 
 
 
Antes de la tradicional presentación del ciclo, una grabación del cómico Diego Capusotto confiere a la reunión musical un clima distendido, apropiado para la noche del viernes en que muchos finalizamos una semana de trabajo o estudios. La primera parte del espectáculo está a cargo de Charangoentrío, conformado por Patricio Sullivan (charango), Juan Gau (guitarra) y Fidel Guigui (aerófonos). El primer tema, una hermosa melodía de Fidel titulada Un sol, emociona y cautiva a un público muy interesado en la propuesta artística del grupo.

 
Fidel Guigui
 
 
 


Carnaval, fuga y misterio es una creación de Ricardo Vilca (1953 -2007), recordado músico humahuaqueño cuya larga experiencia como docente rural nutrió de hondo contenido cada una de sus creaciones. Charangoentrío lo evoca a través del fragmento de una obra que aporta una excelente conjunción de los tres instrumentos (quena, guitarra y charango) , deviniendo en una inmejorable interpretación.

Juan Gau
 
 
 

La última melodía de este segmento, aunque muy conocida, no deja de cautivar. Se trata de La partida, de Víctor Jara (1932 -1973), cantautor y director de teatro chileno que realizó importantísimos aportes a la cultura de su país desde comienzos de los años 60 hasta su trágica muerte. Con una peculiar e interesante introducción, La partida va develando las notas de uno de los temas más populares de la Nueva Canción Chilena en un sentido homenaje que revela no sólo la admiración de los intérpretes por el artista trasandino, sino también por su obra vanguardista que es revalorada tras largos años de oscura dictadura.  

Patricio Sullivan
 
 


Oriundo de Trenque Lauquen, ciudad del oeste bonaerense, Lautaro Van Meegrot interpreta un variado repertorio de música compuesta para charango a partir de bases de música electrónica. De esta manera podemos escuchar obras tan diferentes como De Ushuaia a La Quiaca, de Gustavo Santaolalla, El humahuaqueño, de Edmundo Zaldívar y El charango triste de Daniel Navarro. Esta última versión está matizada con un poema leído por Atahualpa Yupanqui (Música inmortal, de Romain Rolland y el propio Yupanqui). El talento de Lautaro y su estilo poco convencional se convierten en motivos de interés para escuchar de otra manera las sonoridades del charango.

Lautaro Van Meegrot
 
 
Lautaro finaliza su actuación con una hermosa versión de otra obra de Santaolalla: Del pago, aire de chacarera compuesto en 2009 por el popular compositor y productor argentino.

Rolando Goldman es un músico cuyo talento lo lleva a desarrollar  diferentes iniciativas en pos de la interpretación y difusión de la buena música. Su relación con el charango se remonta a sus doce años de edad, cuando comienza a tomar clases con el maestro Arnoldo Pintos. A partir de entonces participa de diferentes agrupaciones, entre las que se destaca Viracocha, que estuvo activa entre 1980 y 1985. Por otra parte, Rolando se gana el privilegio de estrenar mundialmente dos importantísimas obras: el Concierto para charango y orquesta de Augusto Rattenbach (1991) y el Concierto para charango y orquesta de Alejandro Simonovich (1999). Actúa en diferentes auditorios de Argentina y Latinoamérica, con gran reconocimiento por parte de los medios de prensa. En 1996 integra junto al guitarrista Raúl Malosetti el Dúo Malosetti – Goldman, grabando tres CD de gran difusión. En 1998 edita su Método de Charango y dos años después inaugura la Cátedra de Charango en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. Es en esta prestigiosa institución donde surge la iniciativa de crear la Orquesta Argentina de Charangos, que integran en gran medida ex alumnos de Rolando Goldman. La ambiciosa idea cobra forma el 19 de abril de 2012 y a partir de entonces la OACH recorre el país con una propuesta original que da cuenta de las amplísimas posibilidades que ofrece el pequeño instrumento de origen andino.

Rolando Goldman
 


La OACH está conformada de la siguiente manera:
Charangos 1: Rolando Goldman (director), Matías Klausen, Julián Goldman y Ximena Antonio.
Charangos 2: Gonzalo La Ferrera, Diego Glaser, Andrés Vélez y Juan Ignacio Rivero.
Ronrocos en Mi: María Laura Caballero, Damián Verdún, Fernando Paz y Javier Moreira
Maulinchos en Mi: Santiago Paniagua, Laura Beltramini, Nicolás Artaza Segovia.
Ronorocos en La: Aldana Bello (asistente de dirección), Eliseo Álvarez Prado y Daniel Navarro.
La originalidad de la Orquesta puede hallarse en diferentes cualidades: por un lado, la formación con charangos de diferentes tamaños y afinaciones que devela exquisitas sonoridades. Por otro, la elección de un repertorio con mayoría de obras argentinas: desde la chaya riojana Algarrobo, algarrobal (Lia Cimaglia Espinosa y Juan Ponferrada), arreglada por Damián Verdún, hasta la Canción del jangadero (Jaime Dávalos), con arreglos de María Laura Caballero, el panorama musical recorre diferentes regiones del país recreando con talento y emoción páginas memorables de la música nacional.

Orquesta Argentina de Charangos
 
 


De la región noroeste podemos disfrutar las creaciones Guanuqueando ,de Ricardo Vilca, con arreglos de Aldana Bello y Subo, vidala de Rolando Valladares arreglada por Alejandro Simonovich.  Más reciente en el tiempo es el gato cuyano Agarrado, compuesto en 2006 por el gran guitarrista Juan Falú.
Hacia el final, un Popurrí que alterna fragmentos de los carnavalitos El quebradeño (Adolfo y Napoleón Ábalos) y El humahuqueño (Edmundo Zaldívar), a los que siguen dos obras del repertorio latinoamericano: Chuqisaqueñita, de Mauro Núñez, y Cocha (Ojito de agua), del músico chileno Adrián Otárola. En el video ofrecido a continuación puede apreciarse la fuerza interpretativa de la OACH, próxima a presentarse en el prestigioso Festival Nacional de Folklore de Cosquín. De esta manera, la Orquesta Argentina de Charangos nos brinda el broche de oro para el cierre de temporada de Noche de Charanguistas. Ya estamos a la expectativa de lo que serán las nuevas presentaciones y propuestas en el marco de la difusión de este amplio universo musical que tiene su origen en el maravilloso instrumento de nuestros Andes.
 


Video: Cocha (Ojito de agua)
© Trova Andina

 

Agradecimientos especiales a:

Juan Gau

Patricio Sullivan

Roberto Zerdá

Horacio Salazar

Rolando Goldman

Javier Moreira

 
 

Enlaces:
 
 
 
 
 

Notas